El verano pasado tuvo la mayor cantidad de casos diarios de Covid-19 registrados en el país desde el inicio de la pandemia, cuando las cifras diarias superaban los 30 mil nuevos infectados. El responsable: la variante Ómicron y su eficacia al evadir las barreras inmunes creadas por vacunas o por haber tenido la enfermedad antes. Ahora, a pocas semanas de entrar en una situación similar, surge la pregunta si este efecto se va a volver a repetir. Las nuevas subvariantes que circulan en el mundo y que están entrando a nuestro país: BQ.1; BQ.1.1 y XBB, también apodadas por usuarios en redes sociales como “perro del infierno” y “pesadilla” respectivamente.

Estas subvariantes de SARS-CoV-2 representarán más del el 50% de los casos nuevos en Europa, según el Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC). Es de esperar que, con el aumento de viajes durante la época estival, esta nueva recombinación de Ómicron aparezca en Chile. ¿Será necesario volver a endurecer las medidas para enfrentar esta fase de la pandemia?

De acuerdo al último Informe de Variantes, emitido por el Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud, tanto las subvariantes BQ.1; BQ1.1 y XBB han sido pesquisadas en muestras tomadas en pasos fronterizos. Ya están en Chile y, según declaran los expertos, es de esperarse que su proliferación aumente rápidamente durante las próximas semanas.

Según el virólogo de la Red UC-Christus, Dr. Rafael Medina, es interesante que “a partir de la aparición de Ómicron han surgido un número muy grande de variantes, y con mutaciones que no se habían visto de una manera tan dinámica como lo que se había visto en los últimos 11 meses”. El experto complementa que el virus ha ido modificando su estructura hasta hacerse cada vez más contagioso, pero al mismo tiempo generando menos complicaciones o enfermedades graves.

“Esto es el resultado de que las infecciones siguen y que cada vez que hay una, el virus tiene la capacidad de mutar y tomar ventajas evolutivas. Estas ventajas han incluido la capacidad de infectar con más facilidad al individuo y evadir las defensas generadas por las defensas previas o por la vacunación”, explica la infectóloga del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, Jeannette Dabanch.

Ante este mismo criterio, el epidemiólogo de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, Gabriel Cavada, detalla que si estas nuevas variantes se pusieran más graves “se le acabaría lo susceptible y el mismo virus se ‘suicidaría’. Lo que hace es generar enfermedades más contagiosas y más leves para que así se pueda mantener en el nicho ecológico”.

Pero, en vista de estos antecedentes, ¿estas nuevas variantes podrían generar un estado de preocupación en las siguientes semanas? Según complementa Dabanch, lo primordial en esta situación es no esperar la gravedad. “En la medida de que un virus tenga la capacidad de evadir la respuesta inmune, y que además tiene una característica de producir síntomas persistentes en personas inmunodeprimidas, va a seguir mutando y esto puede generar una mayor tasa de casos graves y fallecidos. Recordemos que mientras más infectados hay, también hay más muertos por Covid-19″, remarca.

¿Volveremos al uso de mascarillas?

Desde octubre pasado, en nuestro país el uso de mascarilla es obligatorio solamente en recintos de salud. Sin embargo, los especialistas consultados remarcan la posibilidad de usarlas como sistema para evitar la proliferación de contagios y, así, nuevas mutaciones y recombinaciones del SARS-CoV-2. “Hay que reinstalar la noción de los riesgos, hay que volver a educar acerca de las vacunas. Además, falta una persuasión cultural un poco más fuerte. Ya no se puede considerar medidas de coerción, como obligar a usar mascarillas. Hay que informar y que la gente tome sus propias responsabilidades”, sostiene Cavada.

Dabanch destaca que para que este verano no nos enfrentemos a una gran cantidad de casos, como lo hubo hace un año, “es necesario poner una barrera en la transmisión del virus. Hay que reiterar la utilización de mascarilla en lugares donde haya un número importante de personas y la distancia física no pueda mantenerse de forma segura”. Esto aplica también a lugares como centros comerciales, donde la ventilación no es muy buena y las personas tienden a aglomerarse durante esta época.

Junto con el uso de mascarilla, la vacunación es relevante en contener el estado de esta pandemia. Actualmente el Ministerio de Salud está administrando la vacuna bivalente, que incluye cepas de variantes Ómicron, para reducir el riesgo de enfermedad grave por Covid-19. “Debería genera protección, y en general lo que se ha visto es que ha habido reacción cruzada entre los anticuerpos que se generan con esta vacuna bivalente. Pero, como también hemos visto en la historia de esta pandemia, también hay una mayor evasión a la respuesta inmune, por lo que sigue siendo posible de que alguien vacunado se pueda infectar”, advierte el Dr. Medina.

El Dr Medina agrega que la infección pasa a ser más leve porque estamos más protegidos, porque las vacunas ayudaron a hacer que la enfermedad sea menos grave. Sin embargo, el uso de mascarilla también previene que la vacuna siga recombinándose a medida que va infectando una y otra vez a las personas. “Las vacunas hacen su tarea, pero es necesario que nosotros usemos mascarilla para completar esta tarea”, concluye Dabanch.

Perro del infierno

Pese a que a algunos médicos han criticado la forma en que estas nuevas subvariantes fueron bautizadas, incluso desde el gobierno cuestionaron la utilización de este término, porque no se condice con las propiedad ni con la gravedad de este virus recombinado, no todos están tan de acuerdo. Por ejemplo, Cavada rescata que esta modalidad ayuda a llamar la atención de la ciudadanía, “pero sigue siendo un nombre exagerado”.

El Dr. Medina concluye, y agrega que estos nombres -que no se sabe a ciencia cierta su origen- ayuda a recalcar “que la pandemia sigue vigente, que sigue provocando muertes. En el último tiempo hemos tenido alrededor de 6 mil casos diarios y 20 fallecidos por día. Ojalá que sirva para poner la atención de que esto todavía está presente. Es necesario tener esa alarma de riesgo en la población, para que la gente siga poniéndole atención a esta situación”, dijo el virólogo.

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