Está a unos 50 años luz de la Tierra, se mueve a más de 200 kilómetros por segundo y los astrónomos lo han bautizado como ‘El accidente’. De hecho, no saben aún de qué podría tratarse, aunque algunos apuestan por una ‘enana marrón’. Una, en todo caso, con características muy poco comunes.

Ahora, una nueva investigación dirigida por J. Davy Kirkpatrick, del Instituto de Tecnología de California (Caltech) y publicada en ‘ The Astrophysical Journal Letters’, acaba de presentar nuevas observaciones de El Accidente, aunque eso no ha hecho más que aumentar al desconcierto de los investigadores, que admiten no saber muy bien qué pensar.

Descubierto por casualidad

El extraño objeto fue descubierto por casualidad en noviembre de 2018 por el astrónomo Dan Caselden, que también ha participado en el estudio, que lo vio en las imágenes del telescopio Wide-field Infrared Survey Explorer y trató, sin éxito, de clasificarlo. De hecho, El Accidente, cuyo nombre oficial es WISE 1534-1043, no encaja en ninguna de las categorías que los científicos han establecido para poner orden en las cosas que observan en el Universo.

¿Pero se trata realmente de una enana marrón, una estrella fallida que nunca alcanzó la masa suficiente como para poner en marcha su horno nuclear de fusión? En general, las enanas marrones constituyen una población intrigante. Demasiado grandes para ser planetas y demasiado pequeñas para ser estrellas, ocupan un incómodo lugar intermedio que los científicos tratan de estudiar a fondo.

Las enanas marrones, sin embargo, especialmente las más frías, con temperaturas de apenas 180 grados, resultan muy difíciles de estudiar, ya que la escasa luz que emiten se concentra en las longitudes de onda del infrarrojo cercano. A pesar de ello, y en gran parte gracias a los telescopios espaciales, los científicos se las han arreglado para descubrir unas 50 de estas enanas marrones frías (de categoría Y), suficientes para catalogarlas y comparar sus brillos en diferentes longitudes de onda.

Pero WISE 1534-1043, El Accidente, tampoco encaja en este grupo. De hecho, las nuevas observaciones, llevadas a cabo con el Telescopio Espacial Hubble y el Observatorio Keck, en Hawai, demuestran que el objeto ‘se sale’ de los diagramas de color y temperatura en los que el resto de enanas marrones de clase Y forman apretados grupos de puntos (como se aprecia en la imagen), de forma que aparece completamente solo y aislado del resto de las enanas marrones conocidas.

Cuatro identidades posibles

¿Pero a qué pueden deberse esas extrañas propiedades? ¿Qué es realmente El Accidente? Kirpatrick y su equipo no están demasiado seguros, pero proponen cuatro posibles ‘identidades’ para el extraño objeto. Por un lado, explican en su estudio, podría tratarse de una enana marrón ‘vieja y fría’, con una metalicidad extremadamente baja. Aunque también podría tratarse de una enana marrón muy joven y con una masa y una gravedad extremadamente pequeñas.

La tercera posibilidad es que al final no sea una enana marrón, sino un gran planeta ‘expulsado’ de su sistema natal por alguna fuerte interacción gravitatoria. Y la cuarta considera la posibilidad de que se trate de un remanente estelar ultrafrío. Opciones, por lo tanto, para todos los gustos.

Los autores del artículo, sin embargo, consideran que probablemente la primera de las opciones sea la más acertada, ya que si WISE 1534–1043 es muy antiguo y tiene una metalicidad notablemente baja, entonces las capas externas de su atmósfera habrían disminuido su opacidad, lo que permitirá (en el futuro) ver más profundamente y explicar sus inusuales propiedades fotométricas. Si así fuera, El Accidente se convertiría en la primera ‘subenana’ de tipo Y conocida, una nueva categoría de estrella.

En palabras de Kirkpatrick, «creemos que es una enana marrón muy vieja que nació antes de que la Vía Láctea tuviera toda la cantidad de metales que tiene ahora». Probablemente fue una de las primeras enanas marrones que se formó en nuestra galaxia, nacida en el halo galáctico exterior que rodea la Vía Láctea y que luego migró hacia su centro.

Para estar totalmente seguros, sin embargo, habrá que esperar. Los investigadores consideran que «la verificación, refutación o el aumento de la confusión» podría resolverse con el nuevo Telescopio Espacial James Webb, el ‘heredero’ del Hubble, que será lanzado a finales de este mismo año. Hasta entonces los astrónomos tendrán que conformarse con la idea de que El Accidente no encaja con ninguna de las categorías de objetos conocidos.

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