El principal escollo que tiene la campaña del Apruebo en las siete semanas que restan de la campaña tiene nombre y apellido: Gabriel Boric. En la medida que el Presidente de la República se mantenga como el principal rostro del Apruebo, mucha gente que podría inclinarse a votar a favor del nuevo texto constitucional por razones simbólicas o de justicia histórica terminará votando Rechazo para castigar al gobierno por la alta inflación, los errores no forzados del inexperto gabinete, la difícil situación del empleo y la delincuencia. Porque Boric y el Apruebo son uno solo ante los ojos de la opinión pública, la impopularidad del presidente amenaza con frustrar la que muchos esperaban fuera una fácil victoria del Apruebo al proyecto de nueva constitución.

Después de ser el candidato con la menor votación en primera vuelta que logró ganar la elección presidencial desde que hay segunda vuelta, Boric y sus aliados parecieron olvidar rápidamente que tres de cuatro votantes en noviembre de 2021 optaron por una candidatura presidencial distinta. El candidato del Frente Amplio ganó en segunda vuelta porque una amplia mayoría de personas creía que él era la alternativa menos mala. Pero fue un error de Boric y el Frente Amplio creer que el rechazo a José Antonio Kast era un cheque en blanco para su propia agenda de reformas profundas.

Por eso, aunque muchos igual parecieron sorprenderse, era fácil anticipar que la aprobación del Presidente Boric caería relativamente rápido hasta alcanzar el nivel de apoyo que tuvo en primera vuelta. Lo único sorpresivo de esa caída fue que alguna gente se asombrara de lo corta que fue la luna de miel.

La buena noticia para Boric es que su desaprobación ya tocó piso. Es improbable que Boric siga cayendo mucho más, aunque parte de su base de apoyo más dura todavía podría abandonarlo si la inflación sigue subiendo o si la delincuencia sigue desatada. Pero el octubrismo duro seguirá apoyándolo incluso si sigue hablando de cuál va a ser el plan B si el proceso constituyente se descarrila en el plebiscito de salida del 4 de septiembre. Para el octubrismo, aceptar la posibilidad de una derrota es reconocer tácitamente que, contrario a lo que dijo el propio Boric, hay cosas peores que una constitución escrita en dictadura. Si los chilenos rechazan una mala constitución escrita en democracia, la principal razón de ser del octubrismo recibe un golpe en su línea de flotación.

Con todo, para Boric, criticar el trabajo de la Convención no tiene muchos costos. Primero, porque la Convención lo hizo tan mal que es difícil encontrar a alguien que no tenga duras críticas a su trabajo. Incluso muchos de sus partidarios reconocen el daño reputacional que tuvieron el espectáculo de errores no forzados, las pataletas de los convencionales, las declaraciones destempladas y fuera de lugar de varios de sus miembros más conocidos, y el extenso y confuso texto que ha sido propuesto al país. Segundo, porque aunque Boric sea impopular, la convención constitucional es todavía más impopular. Por eso, las críticas de Boric a la convención se parecen a la que pudiera hacer un alumno que, habiendo reprobado con un 3.5, critica al otro alumno que reprobó con un 2.

Aunque la convención constitucional sea menos popular que Boric, el presidente sigue siendo un pasivo para la campaña del Apruebo. Con las encuestas y el calendario en contra, la campaña del Apruebo no necesita cargar con más bultos. La inflación alta, la delincuencia fuera de control, la recesión económica y el desgobierno en el que parece inmerso la debilitada coalición oficialista tienen a mucha gente con ganas de castigar a Boric y al Frente Amplio. El 4 de septiembre muchos votarán pensando más en el gobierno de Boric que en el texto de la constitución. Eso significa que la asociación con Boric es un pesado yunque para los encargados de la campaña del Apruebo.

Es verdad que, a estas alturas, puede ser un poco tarde para separar a Boric de la campaña del Apruebo. Pero dada la ventaja que sigue llevando el Rechazo en las encuestas, la crítica situación amerita un golpe de timón. El Apruebo necesita distanciarse de Boric si quiere revertir el difícil momento por el que atraviesa. El Presidente debiera abstenerse de seguir hablando del plebiscito. Los miembros del gabinete —así como la mayoría de los miembros de la convención constitucional— deberían esconderse para evitar que sus apariciones sigan espantando votantes que, habiendo votado a favor del proceso constituyente en octubre de 2020, ahora están inclinados a votar Rechazo. Si la campaña del Apruebo no busca distanciarse, la impopularidad de Boric llevará al fracaso de este proceso constituyente y a una gigantesca derrota del octubrismo.

Por Patricio Navia, sociólogo, analista político y profesor de la UDP, para El Líbero

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