Jenifer e Ivline se conocieron y enamoraron en Chile. Él llegó hace cuatro años y ella hace dos, ambos desde Haití con la intención de encontrar mejores condiciones de vida en nuestro país.

Al poco tiempo supieron que serían padres, y no de una, sino que de dos niñas. Pero mayor fue su sorpresa cuando, el día del parto, se enteraron que ambas venían unidas por la pelvis. 

Tras permanecer hospitalizadas durante meses, este miércoles sus hijas son sometidas a una operación que podría cambiarles la vida para siempre. Sus padres se muestran optimistas y ansiosos.

El embarazo

Ivline y Jenifer son padres primerizos, y sus hijas, las primeras nietas de la familia: “Cuando supe que estaba embarazada, hice la prueba y la mandé, y se pusieron muy contentos”, expresó su madre, Ivline, a 24 horas.

Ella siempre imaginó tener dos hijos al mismo tiempo, ya que en su familia existían antecedentes de gemelos.

“En la primera ecografía me dijeron ‘son dos’ y ahí me puse muy contenta, yo siempre pedía a Dios que me diera dos”, señaló.

Hasta el último minuto, ambos creyeron que sus hijas nacerían separadas. “Yo no tenía susto. Yo decía… puede ser que lo vea así y cuando nazcan, nazcan separadas”, comentó.

A las 32 semanas de embarazo comenzó con trabajo de parto, y fue así como Diana y Dievline nacieron por cesárea el 4 de septiembre de 2020, en el Hospital Barros Luco.

“Tengo la esperanza de que se van a separar”

A los 44 días de vida fueron trasladadas al Hospital Exequiel González Cortés, ya que requerían atención permanente, mismo lugar en donde serán operadas.

Las “DiDi”, como se les conoce en el hospital, son siamesas isquiópagas, unidas por la pelvis, y ya tienen un año y un mes de vida. Afortunadamente, cada una tiene sus pulmones, sus riñones, su hígado y su corazón.

“Yo tengo la esperanza que se van a separar”, comentó Ivline, mientras que su pareja expresó que tiene algo de miedo, “porque aún no están separadas, estamos esperando la separación”.

La madre visita a sus hijas de lunes a viernes, y su padre, los fines de semana. Ella desearía poder tenerlas consigo todos los días, pero desde el hospital no la dejan.

“A veces pregunto si me las puedo traer aquí y me dicen que no, que la casa es muy pequeña”, relata, y es que ambos viven en una pieza que arriendan de una casa en la comuna de Lo Espejo, ya que el dinero no les alcanza: ella es dueña de casa y él trabaja en la construcción.

“Gano muy poco para arrendar otra cosa, por eso voy a buscar una forma para encontrar otro trabajo”, señala su padre.

Las más queridas del hospital

“Son lo más risueñas que hay, tú entras y te dan una sonrisa, siempre están contentas, lo pasan increíble entre ellas, juegan, se molestan, la verdad es que las ‘DiDi’ han sido un aporte de alegría a este hospital”, señala el cirujano Miguel Guelfand.

“Ellas están en espejo e invertidas, es como si te miraras a un espejo, pero te das vuelta sobre ti mismo”, indica el profesional, agregando que las dos columnas vertebrales no se tocan, “están totalmente individuales y las pelvis también están separadas”.

Previo a la cirugía, aseguró que tenían un “99% de certeza” de que poseen toda la información necesaria para planificar la intervención.

“Pensemos que son nuestras niñitas y trabajemos en son de eso”, fue parte del mensaje del equipo médico antes de operar a las siamesas.

El hospital se ha paralizado para este desafío médico en el que participan 64 profesionales, y por lo que llevan preparándose un año, todo con el objetivo de que Diana y Dievline puedan vivir de forma independiente el resto de su vida.

/gap