El cambio de sede de la Copa América provocó reacciones dispares en el arco político de Brasil, uno de los países más afectados por la pandemia de coronavirus a nivel mundial. El gobernador de San Pablo, Joao Doria, manifestó este lunes que la prioridad del estado más poblado de Brasil es “salvar vidas”, aunque no rechazó totalmente la posibilidad.

Doria, en una rueda de prensa, dijo que había sido informado por la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) sobre la decisión de Brasil de asumir la organización de la Copa América luego de que la Conmebol informara que Argentina no hará el evento, aunque agregó que hasta ahora no ha sido consultado sobre si algún partido se disputará en San Pablo.

Pese a que no rechazó que algún estadio de ese estado pueda ser usado como sede de la Copa, aclaró que su prioridad es salvar vidas ante la pandemia, que tiene a Brasil como uno de los países más castigados en el mundo, con unas 461.00 muertes y 16,5 millones de casos, y ante la amenaza del inicio de una tercera ola.

“Vamos a esperar las próximas etapas (en la organización), pero la preocupación de Sao Paulo es salvar vidas. Ese (salvar vidas) es el mejor campeonato; esa es la mejor copa”, afirmó el dirigente del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), y uno de los principales rivales del presidente Jair Bolsonaro.

Doria se pronunció poco después de que la gobernación divulgara un comunicado según el cual las autoridades regionales no se oponen a que la CBF designe una ciudad del estado como local para partidos de la Copa América “desde que los protocolos (sanitarios) del Plan Sao Paulo sean obedecidos”, lo que implica partidos sin público y presencia mínima de organizadores.

El gobernador dijo que conversó sobre la Copa América con Walter Feldman, uno de los dirigentes de la CBF y del que aclaró que “es médico”, pero que tan sólo fue informado de que Brasil aceptó organizar la competición sin que se hubiesen definido las sedes. “No dijo nada sobre Sao Paulo, incluso porque los estadios ya están comprometidos para los partidos del Campeonato Brasileño y de la Copa do Brasil”, afirmó.

“Pero quiero aclarar que la Federación Paulista ha cumplido rigurosamente los protocolos del Plan Sao Paulo de prevención y no tuvimos ningún tipo de problema ni durante el campeonato ni en las finales, y que los dirigentes de los clubes actuaron de forma muy prudente y responsable”, agregó.

Doria no fue tan tajante como el gobierno del estado de Pernambuco (nordeste), que ya dejó claro que, por motivos sanitarios frente a la pandemia, no está en condiciones de recibir partidos de la Copa América.

Fátima Bezerra, gobernadora de Rio Grande do Norte, por su parte comentó en sus redes sociales que no recibió “ninguna comunicación oficial sobre la celebración de la Copa América en territorio potiguar”. Y adelantó: “Hoy no tenemos niveles de seguridad epidemiológica para el evento”.

“Por el contrario, estamos en una lucha diaria para mitigar los efectos de la pandemia, que está en un momento creciente aquí. El gobierno es, por tanto, contrario a la realización del evento en nuestro estado”, subrayó.

El gobernador del Distrito Federal de Brasilia, Ibaneis Rocha, a su turno, dijo que no tiene “nada contra” la posibilidad de que la ciudad reciba partidos de la Copa. “Siempre que se respeten las medidas sanitarias necesarias, no tengo nada en contra”, aclaró.

Sao Paulo, Pernambuco y Brasilia son barajados como posibles escenarios para los partidos de la Copa América, que iba a ser organizada por Argentina y Colombia, que por diversas causas desistieron.

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