Que la política se está renovando es un hecho, como lo constata Sebastián Rivas en esta semana con ocasión del Aniversario de La Tercera. El promedio de edad de las cartas presidenciales inscritas para las elecciones de noviembre próximo es el más bajo desde 1946. Sólo uno de los nueve candidatos supera los 55 años. Pero el tema no termina ahí. Si Gabriel Boric gana sería el presidente más joven de la historia de Chile –Ramón Freire es el único que lo supera, pero en rigor no fue presidente sino Director Supremo –un asunto de lenguaje. Y si el ganador es Sebastián Sichel, hay que retroceder en el tiempo hasta Manuel Montt.

Un recambio que, como decía hace algún tiempo, no fue obra de los partidos –que llegaron mal y tarde- sino del electorado. Y ahora será el electorado el que se debe hacer cargo de su decisión el 21 de noviembre próximo para la primera vuelta electoral. Entre medio, quedan tres meses de campaña. Y una donde la predecibilidad del pasado ya no existe. Poco sirven las encuestas por estos días, o al menos ya no ofrecen la confianza de antes. Entramos a unas elecciones “sin señales” como escribe , donde hay una parte de los votantes que sigue siendo una incógnita. “Eso hace que las predicciones electorales sean engañosas”, asegura. Héctor Soto.

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