Se espera que la próxima semana, la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados retome la discusión de la reforma tributaria para terminar de despachar lo relacionado con la reducción de las exenciones y la evasión y elusión. El siguiente tema es todo lo relacionado con el impuesto a la renta. Y si bien en este proyecto el gobierno ha dicho que no se innovará en la tasa de primera categoría que pagan las empresas, ya que está en un nivel alto comparativamente.

Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicado ayer refrenda esa posición, ya que el peso de la recaudación fiscal por impuestos a las empresas más que duplica el promedio de la OCDE con un 23,3% del total de lo recaudado. Si se compara la región Chile es el segundo país luego Colombia y está muy por encima del promedio regional, el que llega a 15,8%.

De acuerdo al informe, los promedios ocultan diferencias considerables entre jurisdicciones. En 2019, las economías diferían considerablemente en la parte de los ingresos fiscales totales recaudados. En Bután, Chad, República Democrática del Congo, Egipto, Guinea Ecuatorial, Ghana, Indonesia, Kazajstán, Malasia, Nigeria, Papúa Nueva Guinea, Singapur, Tailandia y Trinidad y Tobago, los ingresos representaron más del 25% de los ingresos fiscales totales. En Bután, Guinea Ecuatorial, Malasia y Nigeria, representó más del 40%.

Por el contrario, algunas economías, como las Bahamas, Francia, Hungría, Italia, Letonia, Nauru, Tokelau y Vanuatu recaudó menos del 5% de los ingresos fiscales totales. En la mayoría de las jurisdicciones, la diferencia en el nivel de los impuestos de sociedades como porcentaje de los ingresos fiscales totales reflejan diferencias en los niveles de otros impuestos recaudados.

La participación promedio en los ingresos del impuesto corporativo en 2019 también varió entre la OCDE y los grupos regionales (ALC, Asia y el Pacífico y África). En 2019, el promedio de la OCDE fue el más bajo, con un 9,6 %, seguido del promedio de América Latina (15,8% en 26 economías), el promedio de Asia y el Pacífico (18,2% en 28 países) y el promedio africano (18,8% en 30 naciones).

Ahora, si se analiza en relación al PIB de cada país, Chile se ubica en la posición 12 dentro de un conjunto de más 100 países, con 4,9% del Producto. En la OCDE la media es 3%.

Los ingresos del impuesto de sociedades como porcentaje del PIB también varían entre países. En 2019, el rango del impuesto de sociedades ingresos al PIB estuvieron entre 2% y 5% del PIB para la mayoría de las 114 jurisdicciones cubiertas.

En 2019, los promedios de la OCDE y África (30 países) fueron similares, en 3,0% y 2,9% del PIB respectivamente, Considerando que Asia y el Pacífico (28 economías) y ALC (26) los promedios fueron más altos (3,3% y 3,5%).

Según se desprende del informe, las razones de la variación entre países en los ingresos del impuesto de sociedades como porcentaje del PIB son similares a los que explican por qué los ingresos del impuesto de sociedades en la participación de los ingresos fiscales totales difieren. Entre ellas están las diferencias en las tasas legales del impuesto corporativo y las diferencias en el grado en que las empresas en una determinada economía están incorporadas.

Impacto en la competitividad

Para los expertos tributarios, esto refuerza la visión de que no hay margen para seguir subiendo el gravamen a las empresas porque les afectará su competitividad, y pone nuevamente en el debate la idea de ampliar la base impositiva para las personas.

Claudio Bustos, abogado tributario y socio de Bustos Tax & Legal, afirma que “nuestra tasa de impuesto a las empresas en la actualidad es muy alta, y constituye un grave desincentivo a la inversión y al emprendimiento. Hay que considerar que, incluso, las pymes, tienen una tasa bastante alta de impuesto corporativo, de 25%. Habría sido muy apropiado que la actual reforma tributaria en trámite, hubiera contemplado mantener la tasa transitoria del 10% de impuesto de primera categoría para las pymes, o haber fijado una tasa entre un 10% y un15%”.

Mientras que Javiera Suazo, socia de Tax & Legal de KPMG, agrega que “estos datos definitivamente debieran ser considerados en el debate actual. En efecto, varias de las medidas propuestas en el proyecto se justifican en datos y promedios OCDE, como muestran los diversos anuncios y presentaciones del Ministerio de Hacienda sobre el proyecto. Sin embargo, no se hacen cargo de que en materia de Impuesto Corporativo estamos sobre el promedio. No se aborda”.

Para Suazo esto “sin duda” afecta a la inversión y la competitividad. “Como destinatarios de inversión extranjera competimos con los demás países de la región o que comparten nuestras industrias, por lo cual nos genera una desventaja competitiva. Respecto de la inversión, se encarece el uso del capital”, añade.

Más enfático es Álvaro Moraga, abogado y socio de Moraga & CIA, quien subraya que este estudio muestra que “Chile se encuentra dentro de los países que más recauda por impuesto a las empresas a nivel mundial. Este sólo hecho ya nos transforma en una economía poco competitiva”.

El dilema de subir el impuesto a las personas

Estas cifras nuevamente abren el debate sobre la necesidad de ampliar la base impositiva para las personas y por esa vía buscar una mayor recaudación. Eso hoy no está en la reforma tributaria.

Alejandra Ross de la Barra, abogada tributaria de Arteaga Gorziglia, menciona que “con la eliminación de la integración es probable que veamos una mayor intención de recaudación de impuestos a nivel de las personas y contribuyentes finales”. En ese escenario, acota que “si la intención es mantener un gasto fiscal alto y que no es sostenible con las actuales recaudaciones, el siguiente paso en la discusión será comenzar a gravar a personas de tramos más bajos para la aplicación de mayores tasas, impuestos y recargos”.

Para Vicente Furnaro, abogado tributario y socio de Tax Defense, “la baja carga del impuesto a las personas ha jugado un rol importante, razón por la cual la reforma que hoy se discute pretende disminuir esta brecha, manteniendo en todo caso un tímido objetivo que aspira alcanzar puesto que se mantendrá a un nivel menor de la mitad de del promedio de carga de impuesto a las personas que tiene la OCDE”.

Y para Bustos “esa es la recomendación que la OCDE viene haciendo por años a Chile, ya que la única forma segura de aumentar la recaudación fiscal, es incrementando la base afecta a impuesto, para lo cual se debe reducir el tramo exento de impuesto a la renta existente en nuestro país, el cual es sumamente amplio”.

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