Dudas entre los expertos ha causado el impacto económico que la seguidilla de recientes medidas que el Gobierno ha impulsado -como el bono invierno, la eliminación del copago de Fonasa y el nuevo feriado de Fiestas Propias- tendría sobre la alicaída actividad económicas en el país y las ya presionadas arcas fiscales.

Es que si bien entienden -en línea con lo que ha subrayado Hacienda- el “efecto acotado” de las medidas por separado, alertan que en conjunto sí podrían generar efectos.

Respecto al bono de $120 mil, por ejemplo, el jefe de las finanzas públicas, Mario Marcel, defendió que esta medida añadiría una presión mínima sobre la inflación, en respuesta a las críticas que provenientes de la oposición y reparos de algunos economistas.

Según sus cálculos, “el impacto potencial del bono en la inflación sería mínimo, de 0,12%, lo que cae dentro de la categoría de efecto mínimo y eso tiene que ver con el orden de magnitud de lo que estamos haciendo”, expresó durante su tramitación en la Sala de la Cámara a mediados de julio.

Agregó que el monto de dicho bono es de 0,3% del PIB, y un 2% de las ayudas fiscales y los retiros de 2021. “Hemos podido traer estas medidas con la responsabilidad de que no aumente la inflación y ser respetuoso de las medidas de política fiscal comprometidas”, enfatizó.

Mientras que en relación al costo de decretar feriado el próximo viernes 16 de septiembre, previo a las Fiestas Patrias, el titular de Teatinos 120, manifestó que “considerando todos los elementos, nuestra estimación del efecto que tendría este feriado sobre la actividad económica es de un 0,2% del PIB mensual y un 0,017% del PIB anual. Entonces, es un impacto relativamente pequeño por las particularidades que tiene este día feriado que se propone”.

Cabe recordar que la propuesta surgió de un proyecto de acuerdo de la Cámara de Diputados, que el Ejecutivo decidió respaldar.

“Se trata de una combinación particular de circunstancias y de normas que permite reducir a un mínimo el impacto sobre la actividad económica y, por otro lado, permite también favorecer a sectores que han estado más rezagados en la recuperación de la actividad, como turismo, hotelería y transporte, todos los cuales se verán beneficiados por un fin de semana más largo”, acotó Marcel.

Con todo, el ex subsecretario de Hacienda, Alejandro Micco, levantó ciertas alertas en una entrevista con El Mercurio. Consultado por los riesgos que ve para la economía, dijo que “desde hace un tiempo estamos diciendo que pequeñas cosas tienen impacto bien pequeño en la economía. Y quiero ser bien concreto. Por ejemplo, se dice que el tamaño del bono de $120 mil que se entregó es pequeño, pero, según Rodrigo Valdés, puede significar 0,25 puntos más de tasa por parte del Banco Central”.

“Después viene el nuevo feriado, que es pequeño, un 0,2% del Imacec. Ahora, sale el tema de la eliminación del copago de Fonasa, que también es pequeño. El problema es que cuando uno va agregando de a un grano de azúcar al café no se da cuenta de que se está poniendo más dulce, pero va a llegar un momento en que va a ser hostigoso”, apuntó.

Y agregó que “estas son tres cosas que han pasado en un mes. No quiero hacer un juicio de si es o no para ganar un Plebiscito, pero este mal camino nos lleva a malas políticas”.

Por su parte, Javier Mella, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de Los Andes, afirmó qye “es efectivo que todas estas medidas pueden tener impactos económicos por separado no tan significativos, pero cuando las vamos sumando van generando efectos en el gasto público y crecimiento relevante”.

“Sería bueno informar más a las personas de los costos y beneficios de cada una de las medidas, y no solo los beneficios. Por ejemplo, uno podría decir, un día feriado cuesta unos US$120 millones, lo que es similar al costo de una nueva cárcel”, agregó.

Además, indicó que “mirando las reformas de más largo plazo, sería bueno que se comenzaran a priorizar, porque no está claro que con una economía en posible recesión y con la reforma tributaria planteada se pueda financiar todo”.

Mella comentó que, desde su perspectiva, “el mayor riesgo es la forma de hacer reformas. El peor ejemplo fueron los retiros del 10% que terminó generando alzas en las tasas de los hipotecarios, inflación e incertidumbre legal por los fondos de las rentas vitalicias. El otro riesgo, son los efectos indeseados de las reformas, en términos de crecimiento, formalidad del mercado laboral, remuneraciones reales, etcétera”.

En tanto, Rodrigo Montero, decano de la Facultad de Administración y Negocios de la Universidad Autónoma, aseguró que “hoy día las arcas fiscales están tremendamente estresadas. Tenemos una serie de políticas que representan gastos, y estamos en un contexto de consolidación fiscal, esto es, tratar de estabilizar el ratio deuda PIB. Con todo, la que preocupa más es la relacionada con el copago 0, pues representa un gasto permanente, y ahí hay que ver cómo se le va a dar sustentabilidad a la política”.

“Las cosas ya están más o menos dadas para que este año cerremos con un crecimiento entre 1,5-2%. Y para el próximo tenemos una recesión en ciernes, la cual será muy difícil de esquivar. Si a eso le sumamos una reforma tributaria que no tributa al crecimiento, entonces, lo que tenemos al final del día es que el crecimiento no está en el centro del debate, y eso preocupa”, acotó.

Si bien Montero señaló que “esto no significa que no hay que hacer cambios o reformas, para nada; pero lo que sí debemos tener cuidado de hacer los cambios de manera secuencial, gradual, y mirando muy de cerca la evidencia comparada”.

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