El Banco Central publicó este miércoles su primer Informe de Política Monetaria (IPoM) del año, en el que subió el rango de proyección de crecimiento para el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile en 2021. Según el ente rector, la economía se expandirá entre 6% y 7%.

Así, pese a la nueva ola de contagios de covid-19 que afecta al país y, con ella, el fortalecimiento de las medidas restrictivas, el Banco aseguró que las perspectivas para este año “se han afianzado”, aquello apoyado por el “sostenido avance del proceso de vacunación, el mayor impulso externo y la continuidad de la política expansiva”.

Sin embargo, el IPoM también advirtió que pese al “positivo desempeño reciente de la economía”, persisten varios riesgos aún relacionados con el inédito shock de la pandemia y que podrían poner algunas trabas a la recuperación de la economía local.

“Por un lado, el impacto del proceso de vacunación aún tiene un trecho por recorrer hasta que se refleje en la evolución epidemiológica y las medidas sanitarias. Se agrega la posibilidad de nuevas oleadas de contagios y nuevas cepas del virus”, señaló el informe, y agregó que “en Chile, el empeoramiento de la situación sanitaria ha obligado a que actualmente cerca del 85% de la población esté en confinamiento total, lo que afectará negativamente a la economía en el segundo trimestre”.

De todas formas, anticipa que el efecto que tendrán las nuevas cuarentenas sobre la economía será menor que lo ocurrido el año pasado, ya que “las empresas y hogares han avanzado en la adaptación a las actuales condiciones, las propias restricciones se han adaptado y las políticas públicas ya cuentan con un set de herramientas para enfrentar esta situación e ir en ayuda de los más afectados”.

Con todo, y aunque, en la medida que el proceso de vacunación avance, las restricciones deberían reducirse fuertemente, “no puede descartarse una evolución del virus menos favorable, lo que podría repercutir sobre los sectores de actividad y empresas más vulnerables”.

“Si este escenario reduce las perspectivas inflacionarias, la política monetaria podría mantenerse en su nivel mínimo por más tiempo que el anticipado en el escenario central. Por otro lado, es posible que se materialice una menor velocidad de recuperación en el mercado laboral y la inversión”, añadió.

Asimismo, pese a la capacidad de adaptación que han mostrado las empresas hasta ahora, la entidad presidida por Mario Marcel expuso que “factores como el aumento de la incertidumbre, impedimentos de las empresas para cumplir con los compromisos financieros, una persistencia mayor a la esperada de las restricciones o pérdidas de la productividad, podrían tener un impacto mayor al estimado”.

En ese caso, añadió, “sería posible que se materialice una recuperación más lenta de la inversión y la creación de empleo. Esto, a su vez, tendría impactos negativos en la actividad, la demanda y la inflación, lo que haría que la normalización monetaria fuera más lenta que lo considerado en el escenario central”.

En todo caso, también existen escenarios donde el crecimiento de corto plazo podría superar lo previsto.” No se puede descartar que, una vez alcanzada la inmunidad de grupo y reducidas las restricciones de funcionamiento para varias actividades, el fuerte aumento del ahorro en instrumentos líquidos que se acumuló durante el 2020 sea destinado al consumo”, dijo el Banco.

Un escenario como este, continuó, “daría paso a un cierre de las holguras algo más rápido que lo previsto, llevando a que la normalización monetaria comience antes de lo considerado en el escenario central”.

Considerados estos escenarios de sensibilidad, el Consejo del Banco Central “estima que tanto la inflación como la actividad presentan un balance de riesgos equilibrado. En todo caso, la posibilidad de escenarios de riesgo más negativos sigue presente, en particular por la evolución sanitaria de la pandemia, la forma de la recuperación en las distintas economías y las cicatrices que dejará este evento”.

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