La columnista y miembro de la junta editorial del The Wall Street Journal, Mary Anastasia O’Grady, volvió a dedicar su espacio de opinión en ese periódico para referirse al proceso constitucional chileno.

Tras la columna de mayo de este año, en la que decía que “Chile se desliza hacia el suicidio constitucional”, abogando por rechazar la propuesta, en esta ocasión destaca las posibilidad de que efectivamente se rechace y detalla en su perspectiva la evolución de los hechos en el último tiempo.

“Los chilenos votarán el 4 de septiembre en lo que posiblemente sea la votación más importante para la nación desde que volvió a la democracia en 1989. Pero el tutorial de ciencia política de este ejercicio va mucho más allá de las fronteras del país”, señala O’Grady.

La columnista destaca que desde abril “las encuestas han mostrado sistemáticamente que hay más votantes que planean votar en contra de la propuesta que a favor. La diferencia se sitúa ahora en unos 10 puntos porcentuales, pero el resultado final podría ser mucho más ajustado. En una encuesta publicada el 19 de agosto por Pulso Ciudadano, el 45,8% de los encuestados dijo que votaría en contra de la ratificación del documento, frente al 32,9% que piensa aprobarlo. Pero en la misma encuesta, el 15,7% dijo estar indeciso. Ese es el comodín”.

Por esto, plantea que lo más probable es que la diferencia final sea “estrecha”. “De ser así, lo que en su día fue anunciado, tanto por la derecha como por la izquierda, como una nueva carta nacional de derechos para hacer de Chile “una casa para todos”, hizo que alrededor de la mitad del electorado -o más- se sintiera excluido”.

O’Grady dice que los países que quieren “construir una sociedad libre y justa” tienen que tomar la lección de que “el terrorismo no puede producir la unidad nacional. Es cierto que el Partido Comunista y la izquierda radical, incluidos sus representantes en la comunidad indígena, obtuvieron el control de la asamblea constituyente en las elecciones de mayo de 2021. Pero el proyecto constitucional se introdujo sólo porque militantes, anarquistas y delincuentes estaban quemando, saqueando y vandalizando el país en un desenfreno, iniciado en octubre de 2019, que el gobierno no supo contener”.

Los cambios para que participaran independientes y los escaños reservados a pueblos originarios, fueron “disposiciones antidemocráticas que distorsionaron el resultado a favor de radicales marginales, que confundieron su victoria con un amplio apoyo popular”, puntualiza.

Aunque desde la centroderecha hay oposición a la propuesta, O’Grady dice que eso no explica el nivel de rechazo al texto que hay actualmente. También menciona el bajo apoyo al Presidente Boric -”su mandato es más conocido por los altos índices de delincuencia violenta, el malestar económico y una inflación que supera el 13% anual”, dice- y, especialmente, “puede que sean las objeciones de los socialdemócratas del país las que mejor demuestren por qué se ha hundido el apoyo al proyecto de constitución”.

La columnista también destaca el apoyo a la opción del Rechazo del expresidente Eduardo Frei, en la que plantea los problemas que el texto traería al equilibrio y división de los poderes del Estado, lo que “podría llevar a un régimen dictatorial”, indicando que lo que exmandatario quiso decir es: “no sigamos el camino de Venezuela, Bolivia y Nicaragua”,

En la columna realza que otros economistas de centroizquierda como René Cortázar, Rodrigo Valdés y José De Gregorio también han decidido votar Rechazo.

“Gracias a la supervivencia de instituciones como la libertad de expresión y el debate en la plaza pública, existe la posibilidad de derrotar esta propuesta. Menos seguro es el compromiso de Boric con la democracia liberal moderna y con la erradicación del terrorismo que generó este desastroso experimento constitucional”, sentencia O’Grady.

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