Tras el amplio triunfo del Rechazo a una nueva Constitución en el plebiscito de salida, el pasado 7 de septiembre se iniciaron las reuniones entre los partidos políticos, tanto de oposición como oficialismo, para dar continuidad al proceso constituyente.

Sin embargo, se vieron interrumpidas cuando desde Chile Vamos decidieron no asistir a la cita del pasado jueves, exigiendo que el gobierno se excluya de la mesa de diálogo y que haya un rebaraje de las fuerzas que componen la instancia.

Además, solicitaron al presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Soto y del Senado, Álvaro Elizalde, que se reagende el encuentro, quienes cedieron ante la petición para recomponer confianzas con las fuerzas opositoras.

Es por ello, que este miércoles, desde el Congreso Nacional, los líderes de la Cámara del Congreso anunciaron que la próxima reunión será el viernes 23 de septiembre a las 09:00 horas con las fuerzas parlamentarias. En la instancia, Elizalde sostuvo que “existe un compromiso de todas las fuerzas políticas que formas parte de este diálogo de llegar con propuestas concretas”.

Según, explicó que para este viernes quieren “que sea una instancia en donde todos los actores se sientan cómodos y puedan conversar en confianza y de buena fe respecto de sus visiones para este nuevo proceso constitucional. Y desde esa perspectiva estamos recogiendo el llamado de algunos sectores políticas respecto de la metodología para que exista una proporcionalidad respecto de la representación parlamentaria que cada fuerza política tiene y con la cual puede llegara esta mesa de conversación”.

“Lo más importante es que todas las fuerzas políticas ya empiecen a llegar con propuestas sobre la mesa, ya hemos recibido propuestas del Socialismo Democrático, del Frente Amplio; Chile Vamos está trabajando también en sus propias propuestas y esperamos que el viernes traigan novedades respecto de aquello”, añadió.

Así también, explicó que “hemos conversado con todos los dirigentes políticos para mediar las diferencias, los conflictos que se han producido los últimos días y en ese esfuerzo creo que nos ha ido bien”, y recalcó que “hemos reconstruido los puentes de diálogo que habían sido dañados”.

Por último, dijo que la reunión es para “ordenar a cada sector político, para que cada sector político presente definitivamente sus propuestas, las podamos sistematizar y a partir de ahí seguir las conversaciones bilaterales para poder acercar posiciones”.

Además, los líderes de la Cámara Baja y Alta se refirieron al rol del Ejecutivo, y señalaron que “los puntos de vista del gobierno deben ser considerados” y que “el gobierno va a ser parte de este diálogo y cuando se reintegre será comunicado en su oportunidad”. Y Soto remarcó que “nadie va a ser excluido ni vetado en esta etapa”.

La molestia de Chile Vamos se originó cuando entre los partidos se determinaron cinco acuerdos, correspondiente a la elaboración de una nueva Constitución, que el texto sea redactado por un órgano 100% electo, que cumpla con el principio de paridad de género, que el órgano sea acompañado por un comité de expertos, y que la redacción va a concluir con un plebiscito de salida con voto obligatorio, estos fueron dados a conocer por Soto y Elizalde.

Pero, a la derecha no le pareció bien el anuncio, ya que acusaron que se ventiló un acuerdo que aún no estaba zanjado. Aunque eso no fue todo, la inquietud de la derecha aumentó aún más por una publicación de Twitter que hizo la ministra vocera de gobierno, Camila Vallejo.

“Lo que nos corresponde es valorar, tanto ese esfuerzo como los resultados que está teniendo. Que sea paritario, que sea electo, donde pueda participar evidentemente un comité de expertos acompañando el proceso porque puede ayudar significativamente y obviamente con la participación de los mundos que se han puesto sobre la mesa como el mundo independiente y los pueblos originarios, más allá de la fórmula. Eso es lo que nosotros rescatamos, respetamos y por supuesto vendrá más conversación”, fueron las palabras de la ministra.

Específicamente el haber aludido a los pueblos originarios e independientes, causo la molestia, ya que no fueron temas tratados en el acuerdo.

Con todo, la oposición acusó “intromisión” por parte del gobierno, y según dijo el presidente de RN, Francisco Chahuán “lo que se pide es que el gobierno si acompaña, acompaña, pero no pautea y acá hemos vivido unos días que el gobierno ha pauteado”.

Mientras que por parte del timonel de la UDI, Javier Macaya, expresó que “es prudente que el gobierno no este en la mesa en esta etapa. Ellos mismos han señalado que van a ser colaboradores (…) va a estar presente en algún momento, pero ahora cuando se están teniendo conversaciones nos parece adecuado (que no estén)”.

El pasado jueves, en tanto, Elizalde y Soto comunicaron que las mesas del Congreso, tras la presión de Chile Vamos, estaban trabajando en una fórmula para “rebarajar” las fuerzas políticas que integraban la mesa negociadora. “La metodología específicamente la estamos trabajando, pero efectivamente se puede traducir en un rebaraje donde efectivamente hay fuerzas políticas que puedan tener más o menos personas sentadas en función de la proporcionalidad que tienen en ambas Cámaras en el Congreso Nacional”, había explicado Soto esa jornada.

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