A partir de observaciones realizadas al agujero negro supermasivo del centro de la Vía Láctea, Sagitario A*, a través del radiotelescopio ALMA (Atacama Large Millimeter Array) del Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas en inglés) en los Andes chilenos, los científicos encontraron las primeras evidencias en radiofrecuencias de los llamados “puntos calientes en órbita”, burbujas de gas caliente que se arremolinan muy rápido y cerca del agujero negro. Estos destellos solo habían sido observados con telescopios de rayos X e infrarrojos, publicaron recientemente investigadores en Astronomy & Astrophysics.

“Creemos que estamos viendo una burbuja de gas caliente que se desplaza alrededor de Sagitario A* en una órbita de tamaño similar a la del planeta Mercurio, pero que completa un ciclo en unos 70 minutos. Esto requiere de una velocidad alucinante de aproximadamente el 30 % de la velocidad de la luz”, expresó en un comunicado el director del estudio, Maciek Wielgus, del Instituto Max Planck de Radioastronomía en Bonn (Alemania).

“Lo que es realmente nuevo e interesante es que tales erupciones hasta ahora solo estaban claramente presentes en las observaciones de rayos X e infrarrojos de Sagittarius A*. Aquí vemos por primera vez una indicación muy fuerte de que los puntos calientes en órbita también están presentes en las observaciones de radio”, dice Wielgus.

“Quizás estos puntos calientes detectados en longitudes de onda infrarrojas sean una manifestación del mismo fenómeno físico: a medida que los puntos calientes que emiten infrarrojos se enfrían, se vuelven visibles en longitudes de onda más largas, como las observadas por ALMA”, agrega Jesse Vos, de la Universidad de Radboud (Países Bajos), que también participó en este estudio.

Durante mucho tiempo se pensó que las llamaradas se originaban a partir de interacciones magnéticas en el gas muy caliente que orbita muy cerca de Sagitario A*, y los nuevos hallazgos respaldaron esta idea. “Ahora encontramos una fuerte evidencia de un origen magnético de estas llamaradas”, explicó la coautora Monika Mościbrodzka de la Universidad de Radboud.

Las observaciones confirman algunos de los descubrimientos anteriores realizados por el instrumento GRAVITY en el Very Large Telescope (VLT) de ESO, que observa en el infrarrojo. “En el futuro deberíamos ser capaces de rastrear los puntos calientes a lo largo de las frecuencias utilizando observaciones coordinadas en múltiples longitudes de onda tanto con GRAVITY como con ALMA”, apuntó Ivan Marti-Vidal de la Universidad de Valencia (España), coautor del estudio.

El equipo espera poder observar directamente los cúmulos de gas en órbita con el Telescopio de Horizonte de Eventos (EHT, por sus siglas en inglés) para sondear cada vez más cerca del agujero negro y aprender más sobre él. “Con suerte, algún día, nos sentiremos cómodos diciendo que ‘sabemos’ lo que está pasando en Sagitario A*”, concluye Wielgus.

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