No sólo fue cocina. Fue una cocina con un banquete completo.

Así se podría definir lo que ocurrió anoche en la Convención Constitucional para elegir a su presidente o presidenta. Se realizaron ocho votaciones y la izquierda, que tiene una amplia mayoría en la entidad, no lograba ponerse de acuerdo en un nombre.

Bajadas de candidatos, resurgimientos de otras cartas, culpas repartidas entre el mismo sector -que incluye FA, PS, PC, Movimientos Sociales, ex Lista del Pueblo, Escaños reservados y ex Concertación- fue la tónica de lo que podría ser considerado un papelón.

Con palabras más elegantes lo definió el convencional Agustín Squella: “Creo que no estamos dando una buena imagen con estas sucesivas y poco exitosas votaciones”. 

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