Un grupo de astrónomos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) descubrieron en la Vía Láctea ocho nuevas fuentes de ecos producidas por agujeros negros que emiten ráfagas de luz de rayos X.

Los agujeros negros son oscuros excepto en las raras ocasiones en que se alimentan. Cuando atraen gas y polvo de una estrella en órbita, puede emitir “espectaculares” destellos de luz de rayos X que rebotan y hacen eco en el gas que se atrajo, iluminando brevemente los alrededores extremos del agujero negro, explican los científicos.

En ese contexto, el equipo de científicos del MIT estaba buscando ráfagas y ecos de sistemas binarios de rayos X de agujeros negros cercanos, es decir, sistemas con una estrella que orbita alrededor de un agujero negro y, en ocasiones, es devorada por él.

En un trabajo publicado en la revista Astrophysical Journal, sus autores utilizaron una nueva herramienta automatizada llamada Reverberation Machine para rastrear todos los datos de archivo del observatorio de rayos X NICER de la NASA, en búsqueda de signos reveladores de ecos de agujeros negros para poder reconstruir su vecindad inmediata y extrema.

Luego, convirtieron los ecos de rayos X detectados en ondas de sonido. La luz de frecuencia más baja corresponde a tonos más bajos en el audio y se puede escuchar cómo las emisiones de rayos X van aumentando gradualmente antes de desvanecerse a medida que disminuyen los estallidos de los agujeros negros.

Al comparar los ecos entre sistemas, los astrónomos han reunido una imagen general de cómo evoluciona un agujero negro durante un estallido. “El papel de los agujeros negros en la evolución de las galaxias es una cuestión pendiente en la astrofísica moderna”, afirmó Erin Kara, una de las autoras del trabajo.

Previamente, se tenía conocimiento de que solo dos sistemas binarios en la Vía Láctea emitían resonancias de rayos X.

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