Un equipo internacional de investigadores publicó recientemente en The Astrophysical Journal un estudio en el que sugieren la posible respuesta al misterio de las pequeñas y fugaces motas de brillo que emergen y se desvanecen en la superficie del Sol y que han desconcertado a la ciencia durante años.

Tras un minucioso análisis de imágenes tomadas por el Orbitador Solar conjunto de la NASA y la ESA (lanzado en 2020, cuando el Sol acababa de entrar en un nuevo ciclo y se estaba volviendo más activo) los investigadores determinaron que las brillantes motas se producen en las regiones donde los bucles de plasma se elevan desde la superficie solar y son, probablemente, el resultado de dichos flujos magnéticos.

En promedio, estos puntos tenían alrededor de 675 kilómetros de diámetro, eran alrededor de un 30 % más brillantes que el plasma circundante y duraban solo 50 segundos antes de desaparecer.

Aproximadamente la mitad de los puntos se dividió en dos, se fusionó con otros puntos o desarrolló bucles o chorros explosivos.

Para tratar de averiguar qué los causa exactamente, los investigadores usaron un ‘software’ que simula la magnetohidrodinámica de la atmósfera solar.

Esta simulación reveló que los puntos pueden ser momentos de reconexión magnética entre las líneas de campo magnético que emergen de la superficie solar y las líneas de campo magnético que descienden hacia ella.

De cualquier forma, los puntos fotografiados por el Orbitador Solar no son los únicos vistos en el Sol. Se han observado otras motas en diferentes longitudes de onda y diferentes entornos magnéticos que no son compatibles con las explicaciones dadas por el estudio, por lo que aún es necesaria investigación futura que permita comprender más a fondo el comportamiento de nuestra estrella.

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