Una de las preguntas obligadas que tuvo que responder el ministro de Hacienda, Mario Marcel, es si estas nuevas ayudas, que significan inyectarle a la economía US$1.200 millones, tendrían efectos en la inflación, que hoy en términos anuales se ubica en 12,5%, su mayor nivel en 28 años.

Para el ministro la respuesta es clara: no tendrá efectos inflacionarios, “son cifras prudentes, cifras que por orden de magnitud no tendrá impacto sobre la demanda, esto es algo más focalizado en los sectores que más lo necesitan y eso nos permite asegurar que no tendrá impacto en la inflación”.

El secretario de Estado añadió que “hoy día la inflación está respondiendo mucho más a los precios externos, reflejados en alimentos, combustibles, aumento del tipo de cambio, factores que inciden, pero el impacto en la demanda interna ha ido cediendo”.

Este análisis no es compartido por los economistas, quienes si ven que habrá un impacto sobre los precios, aunque la magnitud todavía no se puede precisar con exactitud, sería acotado, pero no por ello no se puede considerar en el análisis del contexto actual de precios.

Sergio Lehmann, economista jefe de Bci, sostiene que “tendrá impactos inflacionarios. No hay duda de ello. La economía aún reconoce señales de sobreuso en la capacidad instalada, por lo que los recursos inyectados presionarán los precios”. Para el economista, “es difícil estimar con precisión, porque eso depende de una serie de factores. Pero será de algunas décimas, reconociendo que además acelerará el traspaso del extraordinario incremento de tipo de cambio a precios finales”.

Alejandro Fernández, economista de Gemines añade que “algún efecto tiene en la inflación, porque este gasto va a consumo en su totalidad, por lo tanto, alguna presión ejercerá. Es un monto que no es muy grande, es equivalente a 0,3% del PIB del año, pero no deja de ser”.

Más enérgico en su análisis es Patricio Rojas, economista de Rojas & Asociados, quien argumenta que si bien no sorprende el anuncio de la entrega de este bono, lo que sí sorprende es el hecho que “el ministro de Hacienda considere que este bono no tendrá efectos inflacionarios. Ese análisis es cuestionable, porque el monto no es menor. En un mes se inyectarán alrededor de mil millones de dólares a la economía, que se destinará a consumo”.

Para Rojas, “si bien no es como el IFE universal no se puede decir categóricamente que no tendrá impacto en la inflación, sobre todo porque tiene impacto en las expectativas de los agentes. El ministro de Hacienda no tiene ningún antecedente para decir categóricamente que no tendrá impacto en la inflación. Es muy difícil que no tenga impacto”.

Tomás Flores, economista de Libertad y Desarrollo, tiene una opinión más matizada sobre el efecto en los precios: “En la media que este impulso fiscal sea compensado con menor ejecución fiscal en otras partidas se puede minimizar el efecto inflacionario, ya que lo que no pude ocurrir es que el dinero que se entrega hoy, se lo quiten después a esas mismas personas por la mayor inflación”.

Carolina Molinare, investigadora del OCEC-UDP complementa señalando que “las ayudas anunciadas por el gobierno responden a la urgencia que enfrentan las familias en relación al alza en el costo de la vida. Son ayudas focalizadas, lo que es valorable en un escenario inflacionario y de retorno a sendas fiscalmente sostenibles”. Sin embargo, acota que “su ejecución implica recursos de 0,3% a 0,4% del PIB, el cual no es un monto menor en términos de gasto y dado que este bono está destinado a familias de menos recursos, se destinará una mayor proporción del gasto a consumo, y por tanto sí existe un impacto en inflación que no es menor”.

Ayuda focalizada

Desde un principio, el gobierno dijo que cualquiera medida que se anunciarían serían acotada, sin embargo, esa afirmación no logra coincidencia entre los expertos sobre los US$1.200 millones que contempla este plan.

Para Fernández este anuncio tiene justificación del punto de vista “de que hay mucha gente que está teniendo dificultades para llegar a fin de meses, y por ello, me parece razonable lo que se está haciendo”. Misma visión entrega Tomás Flores, quien sostiene que “durante la pandemia toda ayuda focalizada era denostada políticamente y se exigía cobertura universal, lo cual no sólo es ineficiente sino insostenible fiscalmente, por lo cual es positivo que la ayuda anunciada sea focalizada en personas beneficiarias de programas tradicionales, con lo cual se reduce la filtración de los recursos a personas que no lo necesitan”.

En la otra vereda se sitúa Lehmann quien no concuerda con que este plan sea catalogado de ‘focalizado’. “La inflación, como bien sabemos, tiene impactos importantes sobre el poder adquisitivo de las familias, especialmente en el caso de las más vulnerables. Eso hace necesario entregarles apoyo. Sin embargo, tal como aprendimos de una mala experiencia en 2021, reconociendo los desequilibrios macro provocados, es clave focalizar la ayuda en aquellos segmentos que lo requieren. Una vez más, ello no se hizo, lo que naturalmente conlleva costos”.

Misma visión entrega Cecilia Cifuentes, académica de la Universidad de Los Andes, quien plantea que “las ayudas no son acotadas, aunque al menos son de una magnitud muy inferior a las que se dieron antes, lo que significa que algo de contención logró hacer Mario Marcel”.

/psg