La inflación en octubre marcó una sorpresa positiva que sigue presente en distintas variables económicas. Es que el 0,5% que anotó el Índice de Precios al Consumidor (IPC) no estaba en los cálculos de nadie, ya que el mercado se preparaba para un incremento de entre 0,9% y 1%. Con este registro, la inflación anual bajó de 13,7% a 12,8%, siendo la segunda reducción consecutiva luego de que en agosto alcanzara un peak de 14,1%.

Esta disminución también tuvo efecto en el precio de la canasta básica de alimentos que mes a mes publica el Ministerio de Desarrollo Social. En octubre la canasta subió 22,8% anual anotando un quiebre de la tendencia que venía registrándose mes a mes desde diciembre del año pasado y que alcanzó su peak en septiembre con un incremento de 23,1%. En su medición mensual, el alza fue de 1,6% siendo menor que el mes anterior. En montos, la canasta básica tiene un costo de $61.357. En octubre de 2021, el precio de la canasta era de $ 49.949.

Esta evolución cobra relevancia, ya que es el parámetro que fijó el gobierno para entregar el aporte complementario para suplir el alza que vayan teniendo los alimentos, incluido en la negociación por salario mínimo. De esta manera, el subsidio que se entregará en octubre será de $11.408 por carga familiar, puesto que estos recursos se entregan a través del Subsidio Único Familiar (SUF) o de la Asignación Familiar al 60% de los hogares de menores recursos.

De acuerdo al último informe del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, se presentó un alza en 70% de los productos que componen la CBA (55 de un total de 79). En promedio, lo hicieron en 2,2% y fluctuaron entre 15,0% y 0%. Alzas importantes se presentaron en el caso de verduras como la zanahoria y zapallo que mostraron una variación mensual de 15,0% y 6,7%, respectivamente. Por su parte, frutas como el plátano y manzana experimentaron una variación de 10,7% y 8,8%, respectivamente.

En el caso de los productos que disminuyeron su valor (21), lo hicieron en un 1,5% en promedio y fluctuaron entre -4,6% y 0%. Las disminuciones más pronunciadas se dieron en el caso de la avena, choritos frescos y palta, que disminuyeron en 3,8% cada uno, mientras que la lechuga presentó la mayor disminución, correspondiente a un 4,6%.

Línea de la pobreza al alza
Un factor que se relaciona directamente con el aumento de los precios son las cifras de pobreza. Y por ello, debido a esta menor alza en los precios la línea de la pobreza subió menos de lo que venía registrando en los meses anteriores.

En octubre escaló hasta $ 212.498 por hogar de un adulto equivalente para un hogar de una sola persona. Con esto, para un hogar de 3 integrantes la línea de pobreza ya se empina en los $ 458.501

En tanto, la línea de la extrema pobreza subió a $ 141.666 por adulto equivalente para un hogar unipersonal. Esto implica una variación mensual para ambas líneas de 0,9%% en octubre y un incremento en los últimos doce meses de 14,4%.

La línea de la pobreza se define como un indicador de la capacidad de satisfacer las necesidades básicas de una persona. Así, un hogar está en situación de pobreza si su ingreso por persona o ingreso del hogar es inferior al valor de la línea de pobreza. Y, como es lógico, un hogar está en situación de pobreza extrema si su ingreso por persona es inferior a la línea de pobreza extrema.

En un análisis de más largo plazo, que busca cuantificar el impacto concreto que el alza de la inflación está provocando en el diario vivir de las personas, se apunta a calcular cuántas personas más estarían en situación de pobreza y extrema pobreza si la medición de la Encuesta Casen fuese hoy.

Al respecto, de acuerdo a un informe de Libertad y Desarrollo, desde la última estimación oficial de la pobreza, el aumento del umbral con que se mide ha sido más que el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

De esta manera, para evaluar cuánto de esta alza de precios ha incidido en la pobreza se realiza un ejercicio que supone que los hogares estarían enfrentando mayores costos de la canasta básica y que los ingresos del hogar son reajustados por el índice de remuneraciones (IR) de ese período.

En ese caso, la pobreza aumentaría en 224.575 personas, de 2.112.185 a 2.336.760, subiendo desde 10,8% en noviembre de 2020 a 12,0% octubre de este año. Mientras, que la pobreza extrema sube en 73.999 personas, de 831.232 a 905.231, de 4,3% a 4,6% en ese mismo período. No obstante, el informe aclara que si se analiza la evolución desde febrero de 2022 el alza de la canasta superó al IPC y la línea de la pobreza, pero desde septiembre de 2022 esa tendencia comienza a ceder, por lo que el aumento de la pobreza sería menos de lo que se previa en meses anteriores.

La coordinadora del programa Pobreza, Vivienda y Ciudad de LyD, Paulina Henoch, explica que “lo que se hace con el ejercicio es suponer que todo el resto de las condiciones han quedado constante, como por ejemplo el empleo, y por ello, en la medida que comience a ceder la inflación, se esperaría que las familias recuperen el poder adquisitivo. El aumento cada vez es menor”.

Alimentos se desaceleran

A nivel internacional, el índice de precios de los alimentos de la FAO comenzó a mostrar una desaceleración marcada en junio. Esa tendencia se ha mantenido hasta el último indicador registrado en octubre con 135,9 puntos. De acuerdo a lo informado por la FAO se registró un descenso intermensual de los índices de precios de aceites vegetales, los productos lácteos, la carne y el azúcar. La excepción fueron los cereales.

Todo este escenario hace prever que los precios comenzarán a ceder en los próximos meses. Juan Ortiz, economista senior del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP), afirma que “los datos recientes indican que la presión de precios empieza a ceder. La variación mensual del IPC de alimentos en octubre alcanzo 0,8%, la menor variación mensual desde enero de este año. En cuanto a las perspectivas de corto plazo, hay varios factores que permiten prever una menor presión al alza en lo queda a fin de año”. Ortiz resalta que la menor presión de precios también se observa a nivel internacional.

Cecilia Cifuentes, académica de la Universidad de Los Andes, puntualiza que “en materia de inflación ya llegamos al punto más alto y ahora empezarán a ceder las presiones inflacionarias. Esto no sólo por el hecho de la desaceleración de la demanda, sino que también porque a nivel mundial hay indicios el funcionamiento de las cadenas logísticas están en una situación más normal”. Por ello, para la economista “se puede hablar de un punto de inflexión, pero dada la indexación en los precios que tiene nuestra economía la reducción puede ser más lenta”.

No obstante, Henoch subraya que “pese a que la inflación comienza a desacelerarse, su incrementó dejó una serie de perjudicados, como son la población en pobreza de los chilenos. Es por ello por lo que el gobierno y el Banco Central deben mantenerse enfocados en volver a niveles de inflación del 3%”.

Otra visión entrega el economista de Bci, Juan San Martín quien, si bien ve que “el escenario inflacionario se ha vuelto más favorable, comenzando a moderarse en su variación mensual, no obstante, seguiremos viendo una inflación anual en dos dígitos por lo menos hasta abril del próximo año. A mediados de 2023 veremos un marcado descenso de la inflación anual”.

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