Si hablamos de datos, el libro de Hans Rosling, Factfulness, debería ser lectura obligada. Una extraordinaria revisión de todas las percepciones equivocadas que tenemos sobre la realidad, que en tiempos como los actuales, contaminados por las fake news, se acrecientan. De ahí se alimenta el populismo, del que habla hoy -en otra imperdible entrevista- el escritor italiano Antonio Scurati, y del que escribía casi premonitoriamente hace un tiempo Alfredo Jocelyn-Holt, al asegurar que “no es otra cosa que la vulgarización de la política, del mercado y la educación, en que a ciudadanos se les trata de manera chabacana y responden tal y cual”. Cualquier similitud con la realidad es mera coincidencia.

Vivimos finalmente en la era de la “antipolítica”, como escribe Carlos Correa, un mundo donde a personajes como Donald Trump o a Pamela Jiles se les permiten cosas que a un político tradicional no se le perdonan. Ya lo decía Trump en su primera campaña: “Podría dispararle a gente en la 5a Avenida y no perdería votos”. La pregunta -que Trump ya respondió en EE.UU.- es ¿cuánto pesa ese mundo en el Chile de hoy? La primera evidencia la tendermos cuando se cuente “el caudal de votos de los independientes” y veamos si “Pamela Jiles es capaz de traspasar su impacto de opinión pública en votación para su socio Pablo Maltés” en la disputa por gobernador de la R. Metropolitana. Habrá que estar atentos.

Pero en la tierra del populismo y la antipolítica, la investigadora del Instituto de Estudios Sociales Josefina Araos, agregó el domingo pasado otro elemento, el de la orfandad de una ciudadanía que busca donde arrimarse. Porque pese a que no hay radicalidad, sino centro –según, muestra la encuesta CEP-, quien cosecha ese centro parece lejos de la moderación que uno esperaría encontrar en aquel sector: Pamela Jiles. Y la razón, según Araos, es la coherencia de quien apoya una política, que pese “a que todos sabían mala”, termina siendo irresistible para todos los sectores políticos. “La ciudadanía valora la consistencia y los discursos genuinos, aun cuando sean enarbolados por figuras problemáticas”, asegura. Un punto para reflexionar, que quizá explique también, por contradictorio que parezca, el contundente triunfo esta semana de Isabel Díaz Ayuso en Madrid.

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