“Maltés/Jiles son todo lo que no queremos en política. Yo no aceptaría su apoyo ni por un millón de votos. Pero nadie está exento de cometer errores, es cuando más se aprende”. Ese fue el mensaje que el candidato presidencial del Frente Amplio (FA), Gabriel Boric, compartió en Twitter el sábado y que aumentó las fricciones entre este y Comunes, el partido de Karina Oliva.

Según explicaron diversas fuentes del bloque, la idea original era una referencia a palabras del otrora Presidente Eduardo Frei Montalva, quien hace décadas en su campaña decía “no cambiaré una coma de mi programa ni por un millón de votos”. Algunos reafirmaron que, antes del mensaje, hubo una conversación entre Oliva y Boric, pero que finalmente el mensaje del abanderado presidencial del FA “salió mal” y se entendió como un ataque a Karina, que “al principio cayó pésimo”. En el entorno de Boric defendieron que nunca fue esa la intención, sino que remarcar que el apoyo de Maltés no tendría ninguna influencia en la campaña.

Lo cierto es que la molestia manifestada en el tuit también estuvo en otros sectores del bloque, donde preferirían estar lo más lejos posible de Maltés y de su pareja, Pamela Jiles, quienes se han convertido en personas non grata por sus recurrentes arremetidas contra el Frente Amplio. Claro ejemplo de esto fue cuando el diputado aún buscaba las firmas que permitieran su candidatura, y Jiles dijo que “no lograron juntar las firmas porque el pueblo no los quiere, los nietitos los detestan. Váyanse para la casa”.

De todos modos, la propia Karina Oliva replicó este lunes los dichos, en entrevista con Radio ADN. “Uno no puede actuar con la soberbia de decir que no lo acepto ‘ni por un millón de votos’, creo que más bien tiene que ver con el debate personal y yo ahí no voy a caer, porque creo que Gabriel es una persona que tiene que construir y que va a ser un buen candidato a la Presidencia”, sostuvo.

Eso, a una semana de la segunda vuelta de gobernadores, configuraba una olla caliente de la que todos se querían deshacer. Por eso es que hubo intentos en el Frente Amplio de apaciguar el tema y, de hecho, se conversó en general en la mesa nacional del bloque de los lunes, donde algunos aseguraron que hubo recriminaciones pero “no un quiebre ni mucho menos”. Otros dirigentes indicaron que el tema se abordó a modo general, defendiendo “una estrategia de unidad y de darle con todo a la campaña. Hay que sobreponerse a este problema” y enfocarse en la política de alianzas con los demás, y que esta unidad debe ser “a todo evento”.

En línea con lo anterior, en la interna valoraron que este lunes se realizara en unidad el “arengazo” a Oliva, con los presidentes de los partidos del FA y Gabriel Boric, además del candidato presidencial del PC, Daniel Jadue. También el hecho fue seguido de mensajes del mismo Boric en Twitter. “En una coalición se pueden tener diferencias, pero siempre deben procesarse con respeto. Y lo más importante es que tenemos muchas más cosas que nos unen y desafíos hermosos”, escribió el domingo, acompañado de una foto haciendo campaña por Karina Oliva en Lampa.

Así, la dirigencia frenteamplista dio una señal, a pesar de que internamente algunos siguen incómodos. Un episodio que se suma a una lista de polémicas y errores no forzados que han dividido aguas en el bloque, donde no son pocos los que creen que, luego de las elecciones de este año, se va a reconfigurar el sistema político y el Frente Amplio no estará ajeno al proceso, por la distancia en algunos temas entre los diferentes partidos que lo conforman.

Las fricciones frenteamplistas

En sectores de Comunes reconocieron que “no somos los más amigos de Gabriel”, pero que están cuadrados tras su candidatura. Una tensión antigua es la que marca esa relación, porque esa colectividad es resultado de la fusión de otros movimientos, como la Izquierda Autónoma, de donde proviene Boric, que tuvo un quiebre por la mitad que para algunos “nunca logró sanarse del todo”. Sin embargo, desde la directiva hicieron hincapié en que ya no es tema y que hoy están trabajando codo a codo en la campaña presidencial del diputado. De igual modo, en otros sectores del frenteamplismo siguen recriminando la tardanza con que Comunes proclamó a Boric y la presión que puso al apostar por lo que en su momento calificaron como “una dilatación innecesaria”.

La tensión resurgió, y culminó en una de las principales crisis, durante el debate de una Nueva Constitución, y en particular en el acuerdo político del 15 de noviembre del 2019, donde apareció en las conversaciones Gabriel Boric en su calidad de diputado y a título personal, sin el acuerdo de su partido ni las bases. Eso terminó con la renuncia del alcalde de Valparaíso Jorge Sharp, y con Boric en el Tribunal Supremo. Fueron varios en el Frente Amplio los que recriminaron a Boric por “sumarse a la cocina”. Otros, en tanto, defendieron la decisión “en un momento crucial”.

En la historia reciente, previo a sellar las primarias, el 14 de abril, Gabriel Boric rompió el fair play. En entrevista con T13 sostuvo ese día que “la posibilidad de ganarle a la derecha es más lejana con lo que representa Daniel (Jadue)”, con un estilo de liderazgo que, si bien valoraba, genera distancia en algunos sectores. Eso provocó varias críticas en el Frente Amplio y en especial de Comunes, que por esos días aún no lo proclamaba como su abanderado.

Lo siguiente fue cuando, en plena recolección de firmas de Gabriel Boric, este planteó que al ritmo que iban no lograrían las rúbricas. Y en esa línea, la presidenta de Convergencia Social, Alondra Arellano, hablaba de un “plan B”, que iba desde ir a primera vuelta o incluso buscar otro candidato, lo que para algunos fue un error comunicacionalmente. De hecho, poco después Convergencia Social emitió un comunicado refrendando el apoyo a Boric como único candidato.

Las recriminaciones más recientes, antes de este impasse entre Boric y Oliva, fueron en la inscripción de las primarias presidenciales, que fracasó en su intento de convocar al FA, PC y PS. La interna frenteamplista fue dura, ante la acusación del Partido Socialista de que hubo una censura a partidos como el PPD. Los dardos apuntaron directamente a Convergencia Social y las recriminaciones internas también.

El rol del PC

El trabajo de Karina Oliva ha sido mano a mano con los dos candidatos presidenciales que compiten en primarias presidenciales en la izquierda: Gabriel Boric y Daniel Jadue. En el Frente Amplio descartaron que esto sea una dificultad a la hora de la medición y que se intentó posicionar a la candidata a gobernadora metropolitana como una figura articuladora que reafirme el lazo del sector. “Siempre pueden haber descolgados”, admitió un dirigente del FA, pero enfatizó que el candidato de todos es Boric, y que no se producirán dudas ante la cercanía de ese trabajo conjunto.

Hay voces en el PC que han manifestado el protagonismo del partido en el plano territorial de la campaña de Oliva, teniendo ventaja en ese aspecto, a diferencia del FA. En la directiva comunista, en tanto, se apresuraron en aclarar que hay un compromiso de la colectividad porque Karina “es la candidata del Partido Comunista”, pero a sabiendas de que eso no se traducirá en un apoyo presidencial a Jadue. En todo caso, un dirigente del partido subrayó que Oliva ha mencionado que ella personalmente “tiene dos candidatos”, lo que ven como una deferencia, pero sin que eso signifique nada de parte de su colectividad hacia el PC.

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