Hay siempre algo de ironía en la política, porque a medida que varios recuerdan el legado de Patricio Aylwin –lo hizo Sebastián Piñera en su momento e incluso lo ha hecho Gabriel Boric con guiños al ex presidente- su democracia de los acuerdos parece cada vez más lejana.

Nada de consensos -para algunos es más bien un tema de lealtades. O al menos eso recogen varios columnistas en los últimos días. Es el asunto de los ciclos.

Pensábamos que una nueva Constitución cerraría un periodo y abriría una nueva etapa, pero como apuntaba Carlos Meléndez la semana pasada no sólo parece que el camino constituyente no termina el 4 de septiembre, sino que (peor aún) “quizá aún no haya empezado en serio”.

Será que seguimos dando vueltas en banda. O como apunta Max Colodro el domingo, que el fin persiste en no llegar.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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