El próximo miércoles se cumple un año desde la detección del primer caso de Covid 19 en Chile. Y dentro de poco, también se conmemorará un año desde que se decretó estado de catástrofe y comenzaron las cuarentenas. Poco tiempo para tener una perspectiva clara de los efectos de lo sucedido, pero más que suficiente para saber que las secuelas de lo sucedido serán importantes, más aún en un país que arrastraba otra crisis que nos llevará el 11 de abril a elegir por primera vez a una convención constitucional paritaria que redactará nuestra nueva Constitución.

Pero ¿qué balances se pueden hacer de lo sucedido? ¿Qué nos espera este año y que nuevos riesgos se enfrentan? Los temas han dado vuelta en los últimos meses y lo siguen haciendo. Es verdad que el proceso de vacunación, las positivas señales mundiales y locales que muestran una caída de los contagios y el expectante precio del cobre, que sigue escalando, nos dan esperanzas de que lo que viene no será peor. Lo dice José Luis Daza en una entrevista en Pulso domingo: “Creo que las condiciones externas para Chile son las mejores en 10 años”. Algo de respiro.

Pese a ello, Max Colodro pone un punto no menor de cara al proceso electoral que tenemos por delante el 11 de abril. Según él, la cantidad de candidatos “hará que las próximas sean una de las elecciones más desinformadas de la historia reciente”, pese a que ello parezca “un contrasentido”, en el tiempo actual. Y lo que surja de ellas terminará organizándose en tendencias mínimamente interpretables, sin saber finalmente cuánto será fruto de la información y cuánto de la decisión desinformada del votante. Ni la distribución de la votación en dos días hará que eso cambie.

Y sobre lo que se nos viene, Ascanio Cavallo agrega otro elemento al debate, tomado de parte de lo que advertía Jose Luis Cea en una entrevista de hace un par de semanas en La Tercera Domingo: Chile no ha logrado nunca “tener un régimen político estable”. Pero para Cavallo, más allá de eso, a lo que nos enfrentamos es a una mala calidad de la política y mientras eso no suceda, puede ser irrelevante o al menos, menos determinante, el régimen que tengamos. Lo que sucedió según él es que se quebró en Chile el Estado de Compromiso y sin él, toda convivencia se dificulta.

Volvemos a marzo y empezamos un nuevo año. Y para nosotros no será uno cualquier. Por delante tenemos el inicio del proceso constituyente y las elecciones presidenciales. Elementos para el debate no faltarán.

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