Que la democracia se sostiene en la voz del pueblo, nadie lo cuestiona. Pero el hecho es que en las pasadas elecciones, el pueblo habló. Es verdad, no vamos a negarlo, que el porcentaje que se pronunció fue escaso, sólo un 19% y algo más. Pero nadie dice que una democracia es más democracia por el número de personas que votan. Son las reglas del juego al final. Y lo que “el pueblo” dijo esta vez, fue muy distinto a lo que había dicho la vez pasada –entender el lenguaje del pueblo a veces no es fácil. Si el 15 y 16 de mayo el país se inclinó hacia la izquierda, ahora, se equilibró hacia el centro. Es un pueblo muy veleidoso –o sabio- el nuestro. Desde 2017, sin contar el plebiscito, ha premiado a la derecha, la izquierda y el centro en tres elecciones distintas.

Serán los efectos de la reconfiguración política de Chile. El reequilibrio del que habla Max Colodro en su columna del día después de la elección. Unos comicios que según él, “refuerzan… las dos claves del actual momento político”. Una derecha que “vive hoy sus peores tiempos desde la derrota parlamentaria de 1965”, una oposición fracturada entre “el mundo socialcristiano y socialdemócrata” y, una izquierda “articulada en torno al PC y FA”. Con esas cartas habrá que jugar –si ese es el reequilibrio final, porque como están los tiempos, todo es relativo. Y aquí, agrega Colodro, “las arenas del tiempo se mueven a favor de Yasna Provoste, cuya opción presidencial se convierte en un hito que vendrá a sellar este nuevo escenario”. ¿El renacer de la DC? Ironías de la era de la antipolítca.

 

O fue el triunfo de moderación, según el director de Horizontal, Sebastián Izquierdo. Una señal de que “el electorado no prefirió al populismo más que a las posiciones moderadas y comprometidas con el respeto a la institucionalidad”. Y que “el plan de algunos miembros del Frente Amplio y del Partido Comunista, de hacer de la votación una suerte de plebiscito sobre los últimos 30 años y un violento repudio a cualquier liderazgo que disiente de sus posturas, por medio de odiosos mensajes (…), no triunfó”. Es verdad que por estos días cualquier análisis hay que tomarlo a beneficio de inventario, porque “8 de cada 10 personas habilitadas no sufragaron”. Pero la duda sigue rondando: ¿Qué pensará el 80% que se quedó en casa?

 

Al margen de ello, hay otra pregunta que da vuelta. La planteó Carlos Correa el lunes: ¿Qué hará la derecha? “Es imposible que pueda triunfar con sus candidatos y sus ideas”, según él y parecerá que “la ex NM (…) ha resultado ser un dique formidable para detener lo que Chahuán denominó el tsunami rojo”. Y, en esa disyuntiva, “la derecha”, según Correa, “va a seguir siendo tercera, incluso en la elección presidencial”. Es verdad que hay que esperar para eso, porque como apunta Gonzalo Cordero, en este tiempo de incertidumbre ya no hay garantías de nada, “después de 60 años la derecha vuelve a votar por un DC y ahora el que pide un estatuto de garantía es un comunista. Nos tocó vivir la historia como comedia”.

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