Vuelve a pasar. Más de mil peces aparecieron muertos en los últimos días en la bahía de Biscayne, la enorme masa de agua que bordea el condado de Miami Dade en el sur de la florida. Si bien aún no hay claridad acerca de las causas de estas muertes masivas, algunos en la comunidad empiezan a sacar conclusiones basados en los datos que tienen.

Hemos visto que el nivel de oxígeno en el agua de la bahía es casi cero. La vida silvestre literalmente se está sofocando allí”, decía a la prensa local Rachel Silverstein, la directora de la organización sin fines de lucro Miami Waterkeeper, que se encarga de abogar por la limpieza en la bahía y quien catalogó lo sucedido como una tragedia.

En 2020 la situación fue catastrófica con la muerte de más de 27 mil peces en una semanaEn 2020 la situación fue catastrófica con la muerte de más de 27 mil peces en una semana

“Simplemente, hay demasiada polución en la bahía, y la flora está empezando a desaparecer haciendo que a su vez muera la fauna”, explicaba Silverstein. Según estudios científicos de las universidades locales, hacia el norte de la bahía ha desaparecido el 90 por ciento de la flora, haciendo que los niveles de oxígeno sean muy bajos.

Localmente se ha buscado disminuir considerablemente la polución. La ciudad de Miami tiene las reglas más estrictas de la zona contra quienes contaminan la bahía, y está en un litigio con el estado de Florida porque el departamento de transporte estatal está construyendo una autopista en la ciudad y de esa construcción se ha desprendido gran parte de la polución que ha llegado a la bahía.

Ayer, en la marina Pelican Harbor, hacia el norte del condado Miami Dade, científicos de la Universidad de Miami junto a miembros de Miami Waterkeeper tomaron muestras del agua para analizarla y tratar de identificar la fuente de contaminación que está matando la flora y disminuyendo el oxígeno.

Para las autoridades locales, la limpieza de la bahía es un tema prioritarioPara las autoridades locales, la limpieza de la bahía es un tema prioritario

Va a ser una situación muy estresante para los peces. Simplemente no tienen suficiente oxígeno”, explicaba a la prensa Chris Langdon, un biólogo marino de la Universidad de Miami.

Mientras se preparaban para el posible impacto del huracán Ian, las autoridades locales se vieron obligadas a bajar el nivel de los canales que atraviesan el condado para evitar inundaciones. La única manera de hacer esto es re-direccionando el agua hacia la bahía. La calidad del agua de muchos canales es muy mala. Esto combinado con el fenómeno de la marea rey, se supone que puede haber disparado este episodio.

Según los expertos una de las posibles soluciones sería comenzar a limpiar el agua de los canales.