Es todo un hecho que el Universo es grande. Cuando miramos en cualquier dirección, se estima que las regiones visibles más lejanas del Universo están a unos 46 mil millones de años luz de distancia. Pero esta es realmente nuestra mejor suposición: nadie sabe exactamente qué tan grande es realmente el Universo ni lo que se oculta. Por ejemplo, el pasado año nuestro planeta recibió la visita de un misterioso objeto que quedó atrapado por la gravedad de la Tierra y se convirtió en una miniluna. Apodado 2020 SO llegó a 51.000 kilómetros de la Tierra, lo que permitió a los astrónomos recopilar imágenes y datos del misterioso objeto, pero fueron incapaces de identificarlo.

Primero los astrónomos pensaron que el 2020 SO era un asteroide que se acercaba a nuestro planeta, pero los detalles de su tamaño no coincidían con esta identificación. Luego se sugirió que podría ser el módulo de aterrizaje lunar Surveyor 2 de la NASA, una sonda no tripulada diseñada para aterrizan en la superficie de la Luna y examinan posibles lugares de aterrizaje antes de las misiones Apolo, que llevarían a los hombres a la superficie lunar por primera vez en 1969. Hasta el momento no tenemos una confirmación oficial, por lo que continúa siendo todo un misterio. Y ahora, nos encontramos no con uno, sino con dos misteriosos objetos ocultos en una parte del sistema solar donde no deberían estar.

Objetos espaciales de origen desconocido

Los científicos dirigidos por Sunao Hasegawa de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), informaron en la revista científica The Astrophysical Journal Letters el lunes 26 de julio que dos misteriosos objetos detectados en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter parecen haberse originado más allá de Neptuno.

“De ser cierto, sería un gran problema”, dice Hal Levison, científico planetario del Instituto de Investigación del Suroeste en Colorado, EE.UU., que no participó en la investigación.

misteriosos objetos cinturon de asteroides - Astrónomos detectan dos misteriosos objetos en el cinturón de asteroides que no deberían estar

Según explican los astrónomos, hoy el vecindario estelar de la Tierra es bastante estable. Pero hace 4 mil millones de años, reinaba el caos a medida que las órbitas de Júpiter y otros planetas gigantes más allá de él pueden haber cambiado. El caos gravitacional causado por esta danza planetaria probablemente arrojó pedazos de roca y hielo por todo el lugar.

“Fue muy dinámico”, dijo Karin Öberg, experta en la evolución del sistema solar de la Universidad de Harvard que tampoco participó en el nuevo estudio.

Algunas de esas rocas se asentaron entre Marte y Júpiter y se convirtieron en el cinturón de asteroides. Se cree que la mayor parte del material son trozos de roca inactiva bastante similares que no lograron formar planetas. Pero luego hay dos objetos llamados 203 Pompeja y 269 Justitia.

Orbitan aproximadamente a 2,7 y 2,6 veces la distancia Tierra-Sol, dentro del cinturón de asteroides. 203 Pompeja, de aproximadamente 112 kilómetros de diámetro, parece estar estructuralmente intacta, mientras que 269 Justitia, de solo 56 kilómetros aproximadamente, es probablemente un fragmento de una colisión anterior. Ambos tienen órbitas circulares estables, lo que significa que deben haberse asentado en este espacio hace mucho tiempo.

Otro detalle que ha desconcertado a los expertos es que Ambos también tienen un color inusual. Los objetos del sistema solar interior tienden a reflejar más luz azul porque carecen de material orgánico (como carbono y metano), mientras que los objetos del sistema solar exterior son más rojos porque tienen una gran cantidad de elementos orgánicos, quizás los componentes básicos de la vida en Tierra.

“Para tener estos compuestos orgánicos, inicialmente es necesario tener mucho hielo en la superficie”, explicó Michaël Marsset del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), coautor del artículo. “Entonces deben haberse formado en un ambiente muy frío. La irradiación solar del hielo crea esos compuestos orgánicos complejos”.

Estos misteriosos objetos, resulta que son extremadamente rojos, más rojos que cualquier otra cosa vista en el cinturón de asteroides. Si bien se han encontrado similitudes con otros asteroides rojos, estos dos parecen ser especiales.

Controversia científica

Este hallazgo ha provocado todo un revuelo en la comunidad astrológica, donde los expertos han ofrecido varias teorías. Hay quien cree que estos misterios objetos ofrecerían evidencia de la migración planetaria en el sistema solar temprano, particularmente en apoyo de una idea llamada Modelo de Niza, con Saturno, Urano y Neptuno moviéndose todos hacia afuera, y Júpiter ligeramente hacia adentro, durante unos pocos cientos de millones de años. Esto habría perturbado los asteroides cargados de materia orgánica que quedaron de la formación de los planetas, enviándolos a dar vueltas alrededor del sistema solar.

“Es un descubrimiento emocionante con implicaciones para los orígenes de la vida”, enfatizó el Dr. Öberg.

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La mayoría de estos objetos sobrantes en la actualidad se conocen como objetos transneptunianos y orbitan en el cinturón de Kuiper más allá de Neptuno. Muchos son de color rojo, como Arrokoth, la roca de la que la misión New Horizons de la NASA obtuvo un primer plano en 2019. Y parece ser que 203 Pompeja y 269 Justitia coinciden con ellos.

Pero no todo el mundo respalda está teoría. El Dr. Levison, que tampoco participó en el artículo, dice que los objetos deberían volverse menos rojos a medida que se acercan al sol. Incluso los asteroides capturados en la órbita de Júpiter conocidos como troyanos, que se cree que posiblemente sean objetos transneptunianos no son tan rojos.

“Parece ser incompatible con nuestros modelos”, dijo el Dr. Levison, quien es jefe de la misión Lucy de la NASA, una nave no tripulada que está programada para lanzarse en octubre para estudiar los troyanos de Júpiter.

Para confirmar verdaderamente el origen de 203 Pompeja y 269 Justitia, es probable que las agencias espaciales envíen una nave espacial. Como podemos comprobar, estos misteriosos objetos han provocado todo un revuelo entre los astrónomos, que no se ponen de acuerdo sobre su verdadero origen. Llegados a este punto no se debe descartar ninguna posibilidad, incluido que sean tecnología extraterrestre. Para saber esto tendremos que esperar al Proyecto Galileo del profesor Avi Loeb, reconocido astrofísico de la Universidad de Harvard, que buscará evidencia física de tecnologías y civilizaciones extraterrestres.

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