Un fuerte 1,2% incrementó el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en septiembre, siendo esta la mayor alza mensual desde junio de 2008 (1,5%).

Se trata, además, de un registro muy superior a lo que esperaban los analistas consultados por el Banco Central en su Encuesta de Operadores Financieros (EOF) y un sondeo de Bloomberg, que ubicaban la inflación mensual en 0,8% para el noveno mes del año.

En tanto, el IPC acumulado llegó a 4,4% en lo que va de 2021 y se ubicó en 5,3% a doce meses, el mayor registro anual inflacionario desde noviembre de 2014. Esto se explica porque las doce divisiones que conforman la canasta del índice aportaron incidencias positivas en la variación mensual.

Así, el IPC de septiembre llevará a la Unidad de Fomento (UF) – unidad de medida indexada a la inflación – subirá $361 en los próximos treinta días.

Vale mencionar que la unidad de medida ya rompió el pasado 9 de septiembre la barrera de los $30 mil, en línea con el fuerte salto que anotó el IPC en julio pasado (0,8%).

Con esto, la UF tardó trece años en pasar de los $20 mil a los $30 mil, y anteriormente había demorado quince años en crecer desde los $10 mil (en 1993) hasta los $20 mil (en 2008). Hoy la UF se cotiza en 30.120,42 según datos del Banco Central (BC).

En Chile la UF se utiliza para pagar una serie de servicios o prestaciones, como créditos hipotecarios, de consumo, depósitos, ahorros, colegiaturas, costos de construcción, partidas previsionales como el sueldo máximo imponible a las AFP, planes de salud o fondos de cesantía. Todo eso sube cuando también sube la UF.

Por otra parte, también aumentan los ahorros que tengan las personas en valor UF, incluyéndose, por ejemplo, los pensionados del sistema de AFP, ya que su pensión está definida en UF por lo que cuando esta medición sube, el monto de pensión mensual también lo hace.

¿Qué significa esto para el bolsillo de los chilenos?

Uno de los primeros en reaccionar al último IPC fue el ministro de Economía, Lucas Palacios, quien reconoció que “esta alza, que fue bastante mayor a lo esperado, nos preocupa por sus efectos en los hogares, especialmente en los más vulnerables, que ven reducido su poder adquisitivo”.

“La trayectoria de alzas de precios también nos preocupa por efectos del IPC en contratos y pagos en UF, así como en precios indexados y en tasas de interés. Por esto, no podemos seguir inyectando dinero en la economía. Sus efectos negativos lo pagan en mayor medida los más pobres”, añadió.

Por su parte, el economista y académico de la Universidad de Chile, Guillermo Larraín, comentó “parece pésimo, porque efectivamente la inflación es algo a quienes tenemos un sueldo fijo, literalmente nos quita poder adquisitivo directo de nuestro bolsillo, y por lo tanto, es objetivamente un problema del cual hay que hacerse cargo”.

Y agregó que “cuando uno mira además los componentes que más crecieron de precios, están puras cosas que son en realidad del diario vivir, alimentación, transporte, vivienda, servicios básicos. Entonces yo no descartaría que si uno hiciera en lugar de la muestra total del IPC nacional, hiciera una muestra por segmentos de la población, lo más probable es que esos elementos que más subieron de precio le peguen más a las porciones de la población de ingresos más bajos”.

A su juicio, “estamos viendo un proceso que es muy complejo, que lo habíamos advertido varias personas, incluyendo, por supuesto, el Banco Central respecto al problema de la inflación, desgraciadamente se materializó mucho antes de lo que hubiera pensado (…) es hora de ponernos serios con esta cuestión, porque sino las consecuencias las pagamos todos”.

Según la normativa del Banco Central, la UF se reajusta a partir del día diez de cada mes y hasta el día nueve del mes siguiente, en forma diaria, a la tasa promedio geométrica correspondiente a la variación que haya experimentado el IPC que determina el INE , en el mes calendario inmediatamente anterior al periodo para el cual se calcule la UF.

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