Se llaman ‘llamas esféricas de difusión fría’, y constituyen una clase de fuego completamente nueva, descubierta a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS). El hallazgo y posterior investigación de estas llamas, tenues y silenciosas, ha sido dirigida por Peter Sunderland, ingeniero de protección contra incendios de la Universidad de Maryland, y podría impulsar el desarrollo de una nueva generación de motores de combustión.

Izquierda: vista desde una cámara a color normal; derecha: vista desde una cámara intensificada de alta sensibilidad – Universidad de Maryland

«Este descubrimiento -asegura Sunderland- transforma nuestra comprensión de lo que es el fuego y de lo que puede llegar a hacer. El objetivo de nuestra investigación es comprender los procesos particulares que se desarrollan en las llamas esféricas de difusión fría. Si podemos entender y modelar cómo funcionan, entonces podríamos aprovecharlas para diseñar una nueva clase de motores de combustión limpia».

Las llamas frías, desde luego, hacen honor a su nombre. De hecho, arden a temperaturas extremadamente bajas y emiten un tenue resplandor azulado que resulta casi invisible. Como comparación, el gas natural de una estufa corriente puede arder a unos 1.700 grados centígrados, mientras que una llama fría lo hace ‘solo’ a unos 526 grados.

De la teoría a la realidad

Hasta hace apenas una década, la existencia de estas llamas frías era puramente teórica. La primera vez que se observaron fue durante un experimento de 2012 a bordo de la ISS, cuando aparecieron brevemente justo antes de que se agotara el combustible líquido. Ese breve avistamiento, sin embargo, sirvió para inaugurar todo un nuevo y pujante campo en la investigación de los procesos que rigen la combustión.

«Se sabe aún muy poco sobre la química de la combustión a estas temperaturas -reconoce Sunderland-. Y parte de lo que estamos aprendiendo ahora es lo mucho que aún no sabemos».

Para tratar de comprender la naturaleza fundamental de estas extrañas llamas, Sunderland y su equipo lanzaron, a finales de 2020, un nuevo experimento a bordo de la Estación Espacial para generar llamas frías de forma controlada, que esta vez ardieron de forma constante durante cerca de dos minutos. Con la ayuda de los astronautas de la ISS, los científicos consiguieron crear esas llamas después de probar con varios tipos de combustibles gaseosos. El 23 de junio de 2021 fue la primera vez que se observan llamas esféricas de difusión fría ardiendo.

Nuevos trabajos están ya previstos para tratar de arrancarle al fuego las respuestas que aún nos faltan.

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