Cuando aún no se cumplen seis meses de su arribo a La Moneda, y a dos días del contundente triunfo del Rechazo a la propuesta de nueva Constitución, el Presidente Gabriel Boric realizó este martes el primer cambio de gabinete de su administración. Una amplia modificación con la que deja atrás su diseño original, en el cual había optado por un comité político conformado por su círculo de máxima confianza.

El cambio toca, precisamente, el corazón político del gobierno, con la salida de Izkia Siches de Interior (quien se había transformado en la primera mujer en la historia en asumir el cargo) y el enroque de Giorgio Jackson -amigo y compañero de ruta del Presidente-, quien abandona la Secretaría General de la Presidencia (Segpres) para asumir Desarrollo Social.

Las modificaciones fueron oficializadas pocos minutos después de las 13.30, desde el Patio de Los Cañones del Palacio de La Moneda, por el subsecretario del Interior, Manuel Monsalve. Fue el propio jefe de Estado, en tanto, quien tomó el juramento de los nuevos integrantes.

El anuncio, sin embargo, estuvo marcado por un considerable retraso, ya que la convocatoria estaba prevista inicialmente para las 12.00. Y es que fueron las inmediatas críticas al nombramiento de Nicolás Cataldo (PC) a la Subsecretaría del Interior las que obligaron al gobierno a reconfigurar el puzzle y hacer cambios de último minuto. El Ejecutivo, finalmente, desistió de su designación.

Así, entre las nuevas cartas que ingresan a esta segunda etapa de gobierno está Carolina Tohá (PPD), que ostentará la jefatura del Ministerio del Interior, y Ana Lya Uriarte (PS), quien se desempeñaba como jefa de gabinete de Siches y hoy asumió la titularidad en la Segpres.

Con el arribo de ambas, las fuerzas en el comité político se rebajaran. Anteriormente, estaba encabezado en su mayoría por personeros de Apruebo Dignidad -tal como estaba previsto el diseño original-. Sin embargo, con la llegada de Tohá y Uriarte se inclina la balanza hacia el Socialismo Democrático.

El puzzle armado por el jefe de Estado, no obstante, también incluye cambios en otras secretarías de Estado. En el Ministerio de Salud deja el cargo María Begoña Yarza y asume Ximena Aguilera. En Energía, en tanto, se concretó la salida de Claudio Huepe y arribará, en su reemplazo, Diego Pardow quien hasta hoy se desempeñaba como asesor del segundo piso de La Moneda.

En el Ministerio de Ciencia se sella la salida de Flavio Salazar y asumirá Silvia Díaz Acosta, quien se convierte en la primera mujer en ocupar este cargo desde la creación de la cartera, en 2018.

Coletazos del Rechazo

Fue a fines de junio cuando algunos personeros de las coaliciones de gobierno -Apruebo Dignidad y el Socialismo Democrático- instalaron la idea de un cambio de gabinete frente a la baja de aprobación del Mandatario y de parte de su equipo ministerial en distintas encuestas de opinión.

Ante la insistencia e incertidumbre del momento en que se concretaría, a mediados de julio fue el propio Boric quien advirtió que si bien siempre estaba evaluando a sus equipos de trabajo, un reajuste ministerial era una discusión prevista para el escenario post referéndum.

Y así fue, porque el domingo por la noche, en su discurso posterior al aplastante triunfo del Rechazo -que asestó un duro golpe al Ejecutivo- y luego de reunirse su equipo gabinete en el Salón Montt Varas de la casa de gobierno, el frenteamplista dio luces de lo que ya casi era un hecho.

“Hacer frente a estos importantes y urgentes desafíos requerirá prontos ajustes en nuestros equipos de gobierno, para enfrentar este nuevo período con renovados bríos”, señaló en una transmisión dirigida al país.

A esas alturas, en Mandatario había ya convocado a una reunión a La Moneda -para el martes- a los presidentes de partido de las diferentes fuerzas políticas.

Chile Vamos, sin embargo, resolvió declinar la invitación para ese día, apelando a que Boric tenía que primero que “ordenar la casa” y poniendo sobre la mesa que se requería saber quiénes serían los “interlocutores”. El mensaje era claro: se esperaba primero el movimiento de piezas ministeriales -incluyendo principalmente a Jackson- para dialogar; lo cual puso premura al rediseño en los equipos del Presidente.

Los errores que marcaron la gestión de Siches

Una de las primeras polémicas que protagonizó Izkia Siches sucedió el pasado 15 de marzo, a solo días de haber asumido el cargo, cuando la jefa de gabinete se dirigía junto a su comitiva a Temucuicui con el objetivo de entregar una señal de aproximación con el conflicto mapuche.

Sin embargo, las cosas no salieron como esperaban. A pesar de haber ido acompañada de Marcelo Catrillanca, padre de Camilo Catrillanca -asesinado durante un operativo policial en Ercilla- la titular de Interior fue repelida con disparos al aire, lo que obligó a suspender la visita.

22 días después vino la acusación falsa que realizó al afirmar que durante el gobierno del expresidente Sebastián Piñera, un avión con migrantes venezolanos salió del país, pero regresó con todos ellos.

Además, la oposición impulsó -en julio- una acusación constitucional en su contra. Sin embargo, la acción no avanzó en el Congreso, ya que la Cámara Baja acogió la denominada “cuestión previa”.

Siguiendo con sus traspiés, el 29 de julio, momentos en que se discutía una nueva renovación del estado de excepción en la Macrozona Sur, la entonces jefa de gabinete aseguró que los parlamentarios se habían “pegado en la cabeza” al no recordar que los problemas de violencia y delincuencia no partieron con este gobierno. Ante la amenaza de la UDI de rechazar la petición para prorrogar la medida, Siches debió retractarse, aunque el episodio sí le valió un reproche por parte de la testera de la Cámara.

En las últimas semanas, nuevamente Siches debió aclarar sus dichos, pero esta vez con relación a la autonomía de Carabineros, ya que en un comienzo afirmó que actualmente el organismo policial “es una entidad autónoma, y lo que esperamos es avanzar a mayor poder civil por sobre las policías”.

El propio Mandatario salió a intervenir. “No me cabe ninguna duda que, en el marco de la presión y exposición permanente que existe, cometió una equivocación que no trato de justificar, pero no creo que ella crea que efectivamente es autónoma (la institución) (…) ¿Errores de esos hay? Sí. ¿Son indeseables? Sí. ¿Tiene que corregirlos? También”, dijo.

Jackson: complejo despliegue en el Congreso y “la generación que nos antecedió”

El ahora extitular de la Segpres recibió diversos reparos por no lograr los votos necesarios de sus coaliciones en materias como el veto sustitutivo al proyecto de Infraestructura Crítica o el proyecto acotado de fondos de las AFP.

La relación con los parlamentarios no fue fluida, y enfrentó también “fuego amigo” de la propia colación. Quizás sus grandes detractores fueron los senadores socialistas Fidel Espinoza y Alfonso de Urresti.

Una de las polémicas que más revuelo generó en el mundo político, especialmente en el Socialismo Democrático, fueron las declaraciones que entregó en la plataforma de Twitch el pasado 3 de agosto.

“Nuestra escala de valores y principios en torno a la política no solo dista del gobierno anterior, sino que creo que frente a una generación que nos antecedió”, sostuvo Jackson en la plataforma digital.

Sus dichos generaron tensión al interior de la propia coalición de gobierno. De hecho el senador socialista, José Miguel Insulza aseguró, tras las palabras del titular de la Segpres, que se tenía que desechar la posibilidad de avanzar en una sola coalición, manifestando que “estoy convencido de que terminó de morir el día de ayer”.

Su rol en la Segpres también se vio cuestionado en el marco del acuerdo oficialista que partidos del gobierno debieron suscribir, con el fin de elaborar un documento de reformas a la nueva Constitución en caso de que ganara el Apruebo. Dicho rol el significó un reproche de parte de la Contraloría, órgano que determinó que su actuar “no se ajustó a la necesaria prescindencia”.

La administración de Boric previo al cambio de gabinete- había sufrido su primera baja el pasado 25 de agosto, cuando renunció la entonces ministra de Desarrollo Social, Jeanette Vega. Fue un llamado telefónico al líder de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), Héctor Llaitul -instruido por ella- el que gatillo que el Presidente apuntara a la “responsabilidad política” de la entonces secretaria de Estado sellando su salida del gobierno.

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