Pocos minutos pasadas las 19.00 de este domingo, en los partidos del Nuevo Pacto Social ya masticaban la derrota. La ausencia total de épica, las directivas dispersas esperando los resultados por separado y su candidata presidencial, Yasna Provoste (DC), a miles de kilómetros de Santiago, marcaban el tono de lo que vendría.

Y no hubo demasiadas sorpresas. Con un 95% de las mesas escrutadas el panorama sellaba un pronóstico que hace semanas venía instalándose en el bloque: que de forma inédita desde el retorno a la democracia la opción presidencial de la coalición no lograría pasar a la segunda vuelta y que, tal como ocurrió, la senadora por Atacama, con un 11,7%, sería superada por José Antonio Kast (28%) y Gabriel Boric (24%).

“El Frente Amplio nos derrotó, pero en su afán por reemplazarnos permitió que la derecha populista llegara hasta acá”, comentaba anoche un dirigente del conglomerado. El desconcierto para el sector -pese a que algunos sondeos lo habían anticipado- fue que la abanderada terminara relegada al quinto lugar, siendo superada por Franco Parisi (Partido de La Gente), quien lograba un 12,9%, y el candidato de Chile Podemos Más, Sebastián Sichel (12,7%).

Pasadas las 20.30, Provoste dio un sentido mensaje a sus adherentes desde Vallenar, donde esperó los resultados junto a su familia, esa fue la única zona del país donde logró imponerse con un 26%. En su alocución, la senadora lamentó que su sector no haya sido capaz de convocar mayorías. “Es doloroso para un proyecto político como el nuestro”, dijo.

Ante la segunda vuelta, la exministra aseguró que “nuestra voluntad no puede ser nunca una voluntad neutra de permitir el avance del fascismo que representa José Antonio Kast”. Y añadió: “Seremos oposición (a Gabriel Boric), pero claramente no nos da lo mismo quién gobierne”.

En Santiago, en tanto, el presidente del Partido Socialista, Álvaro Elizalde, fue el primero en reconocer el fracaso del sector y en llamar a votar por el candidato de Apruebo Dignidad. Lo mismo haría después su par del PPD, Natalia Piergentili, y la directiva del Partido Liberal, encabezada por Patricio Morales.

Las razones que llevaron a uno de los bloques políticos que gobernó el país por más de 20 años a convertirse en una fuerza marginal en el mapa político son variadas y en las colectividades aún las están procesando.

Pero lo que es claro es que, según reconocen en la centroizquierda, una de las causas del fracaso deriva de un elemento estructural: la crisis de proyecto político que arrastran desde hace años y que le permitió al Frente Amplio consolidarse como una alternativa más exitosa. Y también de otros factores más circunstanciales, como el inesperado ascenso del candidato del Partido Republicano y las dificultades que enfrentó el propio sector para definir a tiempo su carta a La Moneda.

El error más grave y que los condenó al resultado de anoche, afirman en el bloque, se remonta a la noche del 18 de mayo. Esa jornada dos hitos terminaron haciendo fracasar la inscripción de una primaria de la centroizquierda. Por un lado, la decisión del Partido Socialista de quebrar el eje histórico con la Democracia Cristiana e iniciar una negociación con el Partido Comunista y el Frente Amplio para inscribir un pacto amplio en que se midieran Paula Narváez (PS), Gabriel Boric (Frente Amplio) y Daniel Jadue (PC). Y por otro, el veto del Partido Comunista al PPD y Nuevo Trato, que fue impulsado principalmente por el jefe comunal de Recoleta y puso fin a esos esfuerzos, dejando al PS sin margen.

A esas alturas, la carta decé Ximena Rincón -quien había sido electa en una primaria interna- ponía a disposición su candidaturamientras que el candidato PPD Heraldo Muñoz y el del Partido Liberal y Nuevo Trato, Pablo Vidal, ya se habían bajado para respaldar a la abanderada socialista. El único que seguía en pie era Carlos Maldonado (PR), quien insistió hasta el final en su alternativa.

21 DE ABRIL DE 2021 / VALPARAÍSO Las senadoras Yasna Provoste (i) y Ximena Rincon (d), durante la sesión de sala del Senado. FOTO: LEONARDO RUBILAR CHANDIA/AGENCIAUNO

En un intento desesperado, el timonel PS, Álvaro Elizalde, y el senador Guido Girardi (PPD) buscaron armar una primaria de última hora subiendo a Yasna Provoste, quien ya se había catapultado como liderazgo presidencial tras la negociación con el gobierno para lograr un Ingreso Familiar de Emergencia universal. De hecho, varios recuerdan que esa noche en el cuarto piso del Senado, Girardi tenía todo listo para que la entonces presidenta de la Cámara Alta firmara ante notario su inscripción. Sin embargo, la situación interna de la DC y el guiño que en las horas previas había hecho el PS hacia la izquierda hicieron imposible que se sellara un pacto.

“Ese fue nuestro mayor error, no haber inscrito esa primaria”, sostiene un dirigente del bloque. Ese hecho dificultaría lo que vendría después: la invisibilización de las cartas que quedaron en carrera y una tardía irrupción de Provoste, quien se sumó el 23 de julio, cinco días después de la primaria de Apruebo Dignidad en que participaron cerca de un millón 700 mil personas.

23 DE JULIO 2021 / VALLENAR Proclamación de Yasna Provoste como candidata presidencial por la DC, en Plaza de Armas de Vallenar. FOTO: KARL CHINGA GRAWE / AGENCIAUNO

En la centroizquierda sostienen que, además, la consulta ciudadana que forzaron Narváez y Maldonado, quienes nunca superaron el margen de error en los sondeos de opinión, terminó haciéndole daño a la figura de Provoste. Pese a que la candidata ganó por amplia mayoría a sus contendores (60%), el hecho de que ambos centraran sus dardos en ella y particularmente en el rol de la DC debilitaron aún más sus opciones.

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