Ayer el subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, compareció nuevamente en el Congreso para dar explicaciones respecto del avión de la aerolínea Conviasa, matrícula YV3533, que aterrizó en Chile el pasado 22 de junio. Esta vez además le acompañaron representantes de la Policía de Investigaciones (PDI), de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), de la Junta Aeronáutica Civil (JAC) y el Servicio Nacional de Aduanas. Y fue precisamente el director general (S) de la PDI, Claudio González, quien dio a conocer que en los 13 vuelos charter que ha realizado la sancionada aerolínea estatal venezolana a Chile este año, no se ha hecho control migratorio de los tripulantes porque no se han bajado nunca del avión.

“Respecto a la tripulación de estos aviones no existe, como les expliqué anteriormente, ninguna obligación de que ellos tengan que efectuar el control migratorio mientras no bajen de la aeronave y en esta oportunidad, la mayor parte de al menos este año que tenemos confirmado no ha bajado nunca una tripulación a territorio chileno, a suelo nacional, por lo tanto no se les ha efectuado el control migratorio”, afirmó González durante la sesión conjunta de las comisiones de Defensa Nacional y de Seguridad Ciudadana de la Cámara de Diputados.

González ahondó en que para conocer la identidad de los integrantes de la tripulación cuentan con información proporcionada por la propia aerolínea, que actualmente se encuentra en la lista negra de Estados Unidos por sus “esfuerzos antidemocráticos”.

“Nosotros sabemos con eso la cantidad de tripulantes que trae en cada vuelo la aerolínea, pero eso no significa que nosotros lo corroboremos, porque nosotros corroboramos identidades específicamente al momento de efectuar cara a cara, frente a frente, el control migratorio, para yo poder ver los documentos que traen, si efectivamente son válidos para ingresar a nuestro país, y si coincide la fotografía”, agregó el director (s) de la PDI.

“La permanencia breve” de Conviasa

De acuerdo con la información disponible, el vuelo que aterrizó a las 14:30 horas en el Aeropuerto Arturo Merino Benítez transportó a 89 pasajeros y 17 tripulantes. La aeronave despegó con rumbo a Caracas a las 17:30 horas del mismo 22 de junio con 135 pasajeros y los mismos 17 tripulantes. Es decir, permaneció durante tres horas en suelo chileno.

“Lo que se me ha informado es que es habitual que los vuelos que se posan en la losa del aeropuerto que van a estar por un tiempo breve, en este caso tres horas; es habitual que la tripulación no descienda. No sólo en el caso de Conviasa, sino en todos los vuelos que tienen una permanencia breve en el territorio nacional”, aseguró el subsecretario Monsalve.

En este sentido, complementó el director (s) de la PDI, no existe “la obligación de subir a bordo, las aerolíneas nos hacen llegar nombres, se chequean al igual que pasajeros y no hay ningún impedimento”. En consecuencia, se quedan con los antecedentes que les hace llegar la aerolínea donde figuran los datos personales de cada tripulante.

Monsalve también indicó que el número de 17 tripulantes obedece a estándares internacionales, por tratarse de un vuelo que en la ida y la vuelta suma 12,4 horas.

Los vuelos sin itinerario

Durante la sesión en la Cámara, el subsecretario entregó a los legisladores presentes un documento en el que se responden algunas de las preguntas que quedaron pendientes de la semana pasada, cuando habló sobre este mismo tema en la Comisión de Defensa de la Cámara.

En el texto, al que El Líbero tuvo acceso, se indica que desde el año 2007 Conviasa viaja a Chile con vuelos no regulares, es decir charters sin un itinerario fijo. Desde esa fecha hasta ahora se tiene un registro de 76 vuelos realizados.

David Dueñas, secretario general (s) de la JAC, expuso que este tipo de vuelos son para conectar puntos del orbe que normalmente no están conectados, se trataría de vuelos “circunstanciales”, cuando no se dispone de un servicio regular preestablecido.

Los charter están regulados por el artículo 5 del Convenio de Aviación Civil Internacional (Chicago, 1944), del cual Chile y otros 192 Estados son parte. Por lo tanto, a diferencia de los vuelos regulares, no requieren de acuerdos bilaterales específicos entre los países, y por lo tanto en esto no habría tenido incidencia el memorándum de entendimiento en el que se amplió el espectro de la relación aerocomercial entre Chile y Venezuela que se firmó el 6 de abril de 2022 en la Fidae. “El vuelo del 22 de junio pudo hacerse sin memorándum de entendimiento alguno”, afirmó Dueñas.

Con respecto a las operaciones de Conviasa en Chile, detalló que la aerolínea operó con vuelos similares en 2017 y 2018, con 15 aeronaves diferentes.

Esta modalidad permite hasta un máximo de 18 vuelos charter por operador en un año.

Sobre este asunto, Claudio González, de la PDI, indicó que en el caso de Conviasa en 2020 hay registro de solo uno de estos vuelos y durante 2021 hubo cuatro.

En esta línea, las autoridades afirmaron que Emtrasur “nunca ha operado en Chile”. Esta es la filial de carga de Conviasa, que actualmente protagoniza un escándalo por sus nexos con organizaciones terroristas iraníes.

¿Y qué pasa con las sanciones?

El pasado jueves Conviasa informó de la cancelación de cuatro vuelos que estaban programados entre Caracas y Santiago, entre el 13 y el 18 de julio, debido a la negativa de las autoridades y empresas aeronáuticas chilenas a brindarles servicios y suministrarles combustible. La aerolínea, además, suspendió 12 vuelos programados a Buenos Aires entre julio y septiembre por las mismas razones.

“¿Por qué los suspende? Porque materialmente el avión tuvo como propietario a Mahan Air, efectivamente sancionada por EE.UU., no por Chile. No sabemos si el avión que perteneció a Mahan Air hoy pertenece a Conviasa porque Conviasa podría ser propietario o podría arrendar, no lo sabemos”, especificó Monsalve.

El subsecretario del Interior describió las sanciones que pesan sobre Conviasa, impuestas por el Departamento del Tesoro de EE.UU., como una “presión diplomática” de ese país.

“Están sancionados los aviones porque en algún momento pertenecieron a la empresa Mahan Air que es la empresa iraní que efectivamente está acusada por Estados Unidos de ser una empresa comercial de fachada de la Guardia Revolucionaria Iraní, que transportaría armas y militares. Esa sanción aplica en el territorio norteamericano. Chile no tiene ninguna sanción sobre esa aerolínea”, dijo Monsalve.

Los errores de Monsalve

Tras acusar una “presión diplomática” de EE.UU., Monsalve describió el caso de Emtrasur, que es la empresa responsable del avión retenido en Argentina. En ese caso la tripulación estaba conformada por 19 personas: 14 venezolanos y 5 iraníes.

En su exposición, el subsecretario indicó que “la policía y las instituciones argentinas devolvieron a la tripulación venezolana a Venezuela, en vuelos normales, regulares. No tenían motivos para retenerlos”.

No obstante, eso no se corresponde con la realidad. Los venezolanos permanecen retenidos en Argentina e incluso dieron una entrevista desde Buenos Aires, cuando llevaban más de 20 días en ese país, en la que señalaron que esperaban “que se esclarezcan los hechos”.

Asimismo, una nota de prensa publicada el viernes en los diarios de ese país, da cuenta de las gestiones del abogado de Victoria Valdiviezo Marval, la única mujer entre los tripulantes, quien solicitó que le permitieran salir de Argentina en un escrito presentado ante el juzgado a cargo de la causa. Un pedido que hace extensivo al resto de los tripulantes “respecto a la innecesariedad de mantener la prohibición” de salir del país.

Valdiviezo Marval, según parlamentarios argentinos, podría ser parte de una base no oficial de ciber inteligencia solicitada por el gobierno de Alberto Fernández.

Otro hecho en el que el subsecretario Monsalve mostró desconocimiento fue en la presencia en la aeronave de Gholamreza Ghasemi, integrante de la organización Al Qud, e imputado en el país trasandino por ser sospechoso de terrorismo.

“En el caso de los tripulantes iraníes efectivamente fueron retenidos mientras se verificaba su identidad. Esas identidades fueron verificadas. Hubo un alcance de nombres entre uno de los tripulantes iraníes y una persona que habría estado vinculada a un hecho terrorista y eso despertó la alerta en el caso de la República de Argentina, (pero) finalmente se descartó esa vinculación porque si bien había un alcance de nombre no había ningún tipo de relación desde el punto de vista etario y físico entre la persona que era tripulante de Emtrasur y la supuesta persona que estaba vinculado a un acto terrorista”, aseguró.

La versión de que en el avión viajaba un “homónimo” de Gholamreza Ghasemi fue la que en principio difundió el gobierno argentino. Sin embargo, eso rápidamente se descartó y la presencia del líder de Al Qud fue confirmada por Israel, Paraguay y el FBI de Estados Unidos.

De cinco maletas a una maleta

Otra de las dudas que quedó rondando de la sesión anterior era por qué el promedio de maletas de los pasajeros del avión era de cinco por persona. Esto de acuerdo con un informe de la DGAC que hablaba de 550 maletas entre la ida y la vuelta.

Este tema se abordó nuevamente y ahora se dijo que en el caso de los pasajeros que viajaron de Caracas a Chile, eran 89, y que el total de equipaje era 99 maletas. No obstante, durante la sesión no se despejó si en el vuelo de regreso a Caracas que iba con 135 pasajeros iban entonces las 451 maletas restantes.

Durante la sesión las autoridades reiteraron que tanto el equipaje como los pasajeros pasaron por los controles correspondientes y no se halló ninguna irregularidad.

Por Emily Avendaño para El Líbero

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