Y si de hegemonía se trata, en ese revival de la política el gobierno apostó por la experiencia en un cambio de gabinete que buscó responder a los efectos de los resultados del plebiscito del domingo.

“La hora de los traidores”, decía Carlos Correa el día después de la consulta. “Lo único pragmático”, apuntaba, “es dejar de tratar como invitados de piedra a sus socios de la ex Concertación y tratar de construir mayorías”.

Al final, la respuesta fue, como él mismo señaló en otra columna, “un giro hacia la moderación”, donde “el presidente optó por figuras con experiencia política. El problema, sin embargo, es, según Correa, que Boric decidió obviar la máxima de Maquiavelo y mezclar la moral con la política al “premiar con una silla musical a su compadre de luchas”, Giorgio Jackson.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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