Y el problema a eso, según Ortúzar, es que “nuestras ciencias sociales –que son el mecanismo de autobservación de las sociedades modernas- se encuentran excesivamente politizadas”.

“Son un reloj detenido que da siempre la misma hora”, advierte y agrega otro punto al debate: “¿Cómo se explica que nadie dedicado al estudio de las comunidades indígenas chilenas advirtiera nada respecto al desastroso derrotero de la Convención? ¿Acaso el activismo indigenista reemplazó por completo la observación científica?”. ¿Un asunto de simplismo intelectual?

Al menos para Carlos Peña, sí. Lo apuntó en la entrevista de María José O’Shea en LT Domingo: “Las elites intelecuales, allí donde las hay, brillaron por su ausencia”. Faltó tomar distancia crítica.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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