En México parecen reproducirse las condiciones que llevaron a Venezuela a una débil situación donde no hay bienestar económico para sus ciudadanos, donde crece la inseguridad y se pierde la libertad política, señaló Bret Stephens, columnista del New York Times.

Desde la mirada de los analistas internacionales, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se acerca a los gobiernos populistas de Recep Tayyip Erdogan en Turquía o a la corriente de los Kirchner en Argentina, donde su aparente amor por los pobres los hace mantener la popularidad, sin embargo, el Estado de derecho se va perdiendo, como sucedió en la nación bajo el poder de Nicolás Maduro.

En la actualiadad, miles de venezolanos huyen de la pobreza en su país y luchan por llegar a Estados Unidos en busca de una mejor vida, sin embargo, el gobierno un gran número de ellos han terminado varados en la frontera norte de México debido a un acuerdo entre el gobierno de EEUU (bajo el título 42) y el de López Obrador para recibirlos en tanto se normaliza su situación migratoria.

Bret Stephens recuerda que al inicio del sexenio de López Obrador realizó un análisis y encontró que el tabasqueño podría ser una versión mexicana de Donald Trump, pero de izquierda. Cuatro años después el columnista considera que el presidente de México superó al magnate por ser un operador burocrático más eficaz.

Hay que recordar que tras la última elección presidencial en EEUU, Trump trató de desconocer los resultados que le daban la victoria a Joe Biden y aprovechando el poder presidencial trató de presionar a los funcionarios electorales para revertir el resultado.

En su caso, antes de llegar a la elección presidencial del año 2024, AMLO asegura que busca democratizar al órgano encargado de organizar los comicios, haciendo que sus miembros sean elegidos por voto popular después de que el propio Ejecutivo y las instituciones bajo su control nominen a los candidatos a consejeros electorales.

En un estilo similar al de Trump, el presidente López Obrador califica a sus críticos como “racistas, snobs y muy hipócritas”, señala el periodista del NYT. Bajo el argumento de que la democracia mexicana es la más cara del mundo, en la actualidad se impulsa una reforma electoral.

El analista internacional apunta que el INE representa la transición política ordenada que ha vivido México en los últimos años y si el ahora presidente de la República ganó de una forma clara, gracias a un estilo de “culto a la personalidad”, por qué su afán de ir sobre el árbitro electoral. ¿No se supone que representa a las fuerzas de la democracia popular?

Stephens señala que la marcha ciudadana del domingo 13 de noviembre para defender al Instituto Nacional Electoral (INE) dejó en evidencia que México está en camino al desmantelamiento de la democracia y sus órganos autónomos.

El columnista del NYT apunta que López Obrador se formó en el viejo PRI de los años setenta, un partido unido en su devoción por el clientelismo, la corrupción y, sobre todo, el control presidencial como medio para perpetuar su permanencia en el poder.

El medio norteamericano apunta que en su militancia priista, el tabasqueño aprendió una serie de “jugadas” de gobernabilidad que ahora aplica desde Morena, su propio partido.

“Su objetivo todo el tiempo ha sido recrear la década de 1970: una presidencia abrumadora sin contrapesos”, escribió Stephens, retomando las palabras de Luis Rubio, uno de los pensadores de México.

En caso de que López Obrador se salga con la suya, dice el periodista del NYT, aunque en el papel ya no aparezca como candidato, se podría volver a la vieja práctica de control sobre las elecciones debido a que el partido en el poder colocaría a sus incondicionales en el órgano electoral. Mientras todo ello ocurre, en el resto del país se agravaría la crisis de seguridad luego de la claudicación implícita de combatir a los cárteles de la droga.

Además, la militarización se volvería más profunda como resultado de los decretos presidenciales, considerando que las Fuerzas Aéreas salieron del poder civil para volverse omnipresentes, solo que ahora construyen aeropuertos, administran los puertos de México, controlan las aduanas, distribuyen dinero a los pobres, implementan programas sociales y detienen a inmigrantes”.

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