El domingo 6 de noviembre, un día antes de que se realizaran las ponencias de los candidatos a fiscal nacional ante la Corte Suprema, José Morales -en ese entonces uno más de los 17 candidatos- fue al Estadio Bicentenario de La Florida para alentar al equipo que sigue desde hace años, La Serena. Como es oriundo de la región de Coquimbo, cada vez que puede se hace el tiempo para seguirlos, y como ahora se enfrentaban a Audax Italiano en Santiago, el persecutor no desaprovechó la oportunidad. No sabía, eso sí, que terminaría totalmente derrotado, pues tras perder por 3 a 0 el plantel de sus amores descendió a Primera B.

A dos semanas de ese fracaso futbolístico, la vida de Morales está ajetreada. Está a sólo un paso de cumplir un anhelo profesional que es convertirse en el cuarto fiscal nacional de la historia. Pero aún falta una valla nada fácil: el Senado. El lunes 21 fue escogido por el Presidente Gabriel Boric para suceder a Jorge Abbott a la cabeza del Ministerio Público. Ya había contado, en el proceso, con el apoyo de la Corte Suprema: junto al abogado Ángel Valencia lideraron la quina conformada por el máximo tribunal, obteniendo 17 votos. Todo un éxito para el hincha de La Serena que hizo su ponencia en el Poder Judicial al día siguiente de la derrota del elenco granate. En esa oportunidad fue hasta el Palacio de Tribunales acompañado de dos de sus principales “escuderos” en lo que ha sido la carrera por la Fiscalía Nacional: su cónyuge, la abogada Fernanda Cuevas, y el fiscal adjunto de la Fiscalía de Alta Complejidad Centro Norte, Francisco Ledezma.

Los “anti Abbott”

Ambos han sido pilares fundamentales en la preparación de Morales y conforme a lo que ha podido conocer La Tercera PM, fueron parte de quienes, una y otra vez, escucharon el discurso que el persecutor preparó para los supremos. Le cronometraron el tiempo -para que no se pasara de los 10 minutos que tenía disponible-, le marcaron ciertos énfasis y le hicieron una serie de recomendaciones para no replicar errores del pasado que lo dejaron en la carrera por este cargo.

El círculo de hierro de José Morales, en todo caso, incluye varios nombres conocidos en la fiscalía. Además de Ledezma -que actualmente ha estado vinculado a casos de derechos humanos, como la indagación del ataque que sufrió Gustavo Gatica durante el estallido social-, está Ulises Berríos, quien acompañó al fiscal en el primer caso de lavado de activos que tuvo en su carrera. Él se desempeña como investigador adjunto y fue quien tramitó junto a Morales la investigación por el crimen de la pequeña Tamara Moya.

A ese grupo se suma el fiscal Francisco Bravo, actual presidente de la Asociación Nacional de Fiscales, y también parte del equipo de persecutores que Morales dirige en la Fiscalía de Santiago Norte. En su caso, participó junto al candidato en la indagatoria por el incendio del Metro San Pablo, y recientemente le ha colaborado en la preparación del juicio contra el excomandante en jefe del Ejército Juan Miguel Fuente-Alba.

Pero los lazos con Ledezma, Berríos y Bravo no son sólo laborales. A estas alturas, reconocen sus cercanos, son amigos. Sagradamente los martes en la noche, por ocho años, jugaron juntos baby fútbol y se autodenominan “Club Deportivo y Social Antirrobos”. El nombre lo escogieron porque todos coincidieron en la Fiscalía de Delitos contra la Propiedad y sus rivales eran los defensores que integraban el equipo “Impunidad”. Aunque los años de jugadores ya los dejaron atrás, la pasión por el fútbol no, y de hecho, en 2014 viajaron para el Mundial de Brasil.

Entre los amigos y cercanos a Morales, además, asoman persecutores de otras unidades y fiscalías, y de acuerdo con lo que reconocen quienes han trabajado con él, suelen ser personas a las que recurre ante ciertas dudas. Tres de ellos fueron sus compañeros en la Universidad Central y compartieron labores en Los Vilos, cuando la reforma procesal penal daba sus primeros pasos. Se trata de Marcelo Apablaza, Álvaro Pérez y Francisco Toloza. Asimismo, una fiscal que integra su círculo más cercano es Karin Naranjo, quien se ha especializado en delitos económicos en la Fiscalía de Las Condes.

Ninguno de los cercanos a Morales es parte de quienes toman las decisiones desde la cúpula del Ministerio Público. De hecho, ninguno de ellos ha sido de los equipos que conformaron los exfiscales nacionales Jorge Abbott y Sabas Chahuán. Por lo que de ser ratificado por el Senado, comenzará -dicen al interior del organismo- una nueva era, con jefaturas distintas a las que se han mantenido en las altas esferas durante los últimos 15 años. Una renovación total.

¿A quiénes escucha José Morales?

Además de las personas antes descritas, el persecutor también se rodea de otras profesionales que lo han apoyado en aspectos técnicos y de desarrollo, y entre los cuales también ha creado lazos de amistad.

Este el caso de la abogada Rocío Berríos, directora ejecutiva de la Fiscalía Regional Occidente. Es su amiga, pero además, en medio de la postulación, lo ha apoyado con la relación con los medios y en términos administrativos. Asimismo, Tania Sironvalle, fiscal jefa de Análisis Criminal y Focos Investigativos en la Fiscalía Centro Norte, quien se ha posicionado como una de sus “consejeras” en asuntos de crimen organizado y han trabajado casos en conjunto.

Con miras a profundizar aspectos en materia de género, según comentan quienes han seguido la gestión de Morales en el Ministerio Público, el fiscal confía en las recomendaciones de Patricia Varas, fiscal adjunta jefe de Delitos de Género y Violencia Intrafamiliar en la Fiscalía Centro Norte. Él fue su jefe por alrededor de siete años y comparten asuntos relacionados con la especialidad de la abogada.

Asimismo, cercanos a Morales aseguran que entre las personas que más confía está la abogada que trabaja con él en todas sus causas: Sara Arce. Igualmente, y en lo más administrativo, está su asistente de años, Jacqueline Montoya, y su secretaria, Teresa Fuenzalida. Según comentan en la fiscalía, si hay personas que manejan sus antecedentes, son ellas tres, pues el persecutor les tiene plena confianza.

Entre los referentes y autoridades del Ministerio Público que han marcado su carrera, como comparten sus cercanos, está el primer fiscal nacional, Guillermo Piedrabuena, y cada cierto tiempo es materia de conversación y risas los retos que solían recibir de parte él, pues siempre aspiraba a que sus subordinados obtuvieren mayores condenas en sus casos.

De la misma forma, las fuentes consultadas por La Tercera PM reconocen que Morales recuerda con mucho cariño al fiscal Víctor Hugo Villarroel, quien fue su primer jefe, en Los Vilos, cuando recién daba sus primeros pasos en su vida laboral.

El apoyo de Armendáriz

Sería un error dejar fuera, subrayan los mismos personeros, a Xavier Armendáriz, fiscal regional Centro Norte, pues a pesar de que en un inicio no eran cercanos y nunca han sido amigos, el hoy seleccionado por Boric para fiscal nacional le ha sincerado a sus cercanos que siente alta admiración por él. De hecho, José Morales durante su postulación contó con el apoyo irrestricto de su jefe, quien pese a sonar como un candidato natural al cargo, se bajó antes de que incluso se abriera el concurso.

El miércoles 16 de noviembre, cuando en la Fiscalía Centro Norte celebraran el aniversario 23 del Ministerio Público, Armendáriz dedicó parte de su discurso a desearle sus buenos deseos a Morales. Quienes estuvieron presentes aseguraron que al valorar su trabajo, manifestó: “Ojalá que uno de los nuestros sea elegido como el próximo fiscal nacional”.

Durante la carrera hay otros regionales que manifestaron su apoyo a la carta del Presidente Boric. Ahí destacan los otros jefes metropolitanos, el especialista en perseguir bandas de crimen organizado Héctor Barros y el titular de la zona Occidente y exjuez del crimen José Luis Pérez Calaf.

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