Al acercarnos al 4S algo que se sospechaba se ha consumado: la intervención electoral del oficialismo. Frases, folletos, cuadernillos… cuidadosamente diseñados, sumados al despliegue de autoridades a lo largo del país dan cuenta de ello, y, como si eso fuera poco, el Presidente no se contuvo y mostró sus cartas… “vienen con todo”.

Los ha sacado de su cauta actitud y de su fingida neutralidad, la marcada tendencia del Rechazo a ganar el plebiscito. Poco a poco, la situación se va aclarando: al ser el apruebo y el gobierno la misma cosa, no pueden perder. ¡Cueste lo que cueste!

Por lo mismo… el dilema entre el Rechazo y el apruebo no es nada trivial, es un momento en el que están en juego: la existencia misma del país, su identidad, su unidad -como nación y como territorio-, así como también su supervivencia como república libre, soberana y democrática.

¡Estamos viviendo una pesadilla! Al futuro de nuestra gallarda, valiente y orgullosa nación, lo quieren sustituir por uno: indigenista, desunido, odioso e inseguro, con un Sistema Político donde el Estado sea todopoderoso y donde valores como: la libertad, el orden, el derecho…, podrán ser vulnerados y en ningún caso garantizados…

¡Más vale que despertemos!

¡Estamos al borde del abismo!, no sólo político y social sino también económico. Como consecuencia de la incertidumbre que se vive, se aprecia una marcada desaceleración, una fuerte inflación y una preocupante caída en la inversión, situación muy delicada, porque la estabilidad político institucional y el crecimiento económico necesarios para generar progreso y bienestar, no se producen por “arte de magia”, hay que crear las condiciones para ello.

Cómo quisiera esta modesta pluma tener la capacidad para, sin caer en el alarmismo, expresar en toda su dimensión el peligro de las horas que vivimos, y sacar de su “ponzoñoso letargo” a quienes aún creen que llegará un “iluminado” (o alguna institución) que se hará cargo de la situación para conducirlos al “nirvana”.

¡Las horas están contadas!

Es cierto que, el resultado del plebiscito no terminará con el “bamboleo político” que hoy vivimos, pero al ganar el Rechazo habrá -sí o sí- un cambio en “la relación de fuerzas” entre el gobierno y la Sociedad Libre, será una contundente advertencia para el gobierno y la izquierda radical… que no pueden seguir con la intención de… refundar el país.

Por lo mismo, la patriótica cruzada por el Rechazo… no se puede demorar, ni un minuto más. Dice el refrán: “puede que ahora haya una tormenta, pero no puede llover para siempre”. No se puede esperar a tenerlo TODO: condiciones, entorno favorable, recursos económicos etc… esa actitud sólo puede llevarnos a que, cuando llegue “el momento” sea demasiado tarde y no haya vuelta atrás.

Por último, para aquellos parroquianos que se preguntan: ¿y yo, qué puedo hacer si soy uno solo…?, esta optimista pluma les recuerda la asertiva frase de Theodore Roosevelt: “haz lo que puedas, con lo que tengas y donde estés”.

por Cristián Labbé Galilea