Si en 2017 con la irrupción del Frente Amplio y de la candidatura presidencial de Beatriz Sánchez la ex Concertación vio amenazadas sus posibilidades de pasar a segunda vuelta, hoy, ante el complejo escenario que enfrenta el sector, ya se instaló por completo el temor de caer en la irrelevancia y quedar en un tercer o cuarto lugar el 21 de noviembre.

La inquietud comenzó a incubarse el 19 de mayo pasado, cuando el sector no logró inscribir primarias legales, a diferencia de Chile Vamos y Apruebo Dignidad. Y se afianzó el 18 de julio, cuando la medición de sus adversarios logró altos niveles de participación (más de tres millones de votos) y parte importante de sus votantes -según leyeron- se fueran con Gabriel Boric (Frente Amplio).

En los últimos días, según distintos dirigentes de la centroizquierda, la amenaza de que el sector que ha liderado cinco gobiernos desde el retorno a la democracia no logre pasar a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales se ha transformado en una posibilidad. De concretarse ese escenario, sería la primera vez que esa fuerza no llegue hasta el final de la carrera por La Moneda.

“La centroizquierda enfrenta el peligro de la irrelevancia (…), hay que luchar por mantener la vigencia de la centroizquierda, eso es parte de lo que está en juego”, dijo el extimonel del PPD Heraldo Muñoz hace una semana.

La inquietud en la centroizquierda se ha agudizado justamente ad portas de que este sábado 21 de agosto la Unidad Constituyente someta a sus candidatos Yasna Provoste (DC), Paula Narváez (PS) y Carlos Maldonado (PR) a una consulta no legal, que ha estado marcada por una serie de dificultades para su organización y difusión. Los propios comandos de los abanderados han reconocido que cuando salen a terreno la gente no está en conocimiento del proceso en que el sector se juega parte importante de su subsistencia.

Esa medición, además, no les da ninguna garantía. En la centroizquierda son varios los que transmiten que lo más probable es que la consulta los termine debilitando aún más de cara a noviembre, pese a que, dicen, era la “única salida” ante el revuelto escenario presidencial en que quedaron sumidos desde mayo. De hecho, durante las últimas semanas los dirigentes han ido reajustando sus expectativas de participación y hoy los más optimistas hablan de llegar a los 100 mil votos, casi el 10% de lo que obtuvo Boric en las primarias.

“Hay que hacer un esfuerzo gigantesco (para la primera vuelta). Podríamos haber tenido la pole position si hubiésemos hecho las cosas bien, si hubiésemos ido a la primaria legal, y estos son los costos de no hacer las cosas bien”, dice el senador PPD Guido Girardi. “Va a ser muy difícil pasar a segunda vuelta”, agrega otro dirigente del sector.

Así, el resultado del sábado será clave en dos sentidos. Primero, respecto del éxito o fracaso que obtenga el bloque en términos de participación y, segundo, en cuanto al nombre que termine imponiéndose. En la centroizquierda aseguran que las posibilidades de Narváez se afianzarían si es que vota poca gente y la consulta se dirime por el “activo militante” de las fuerzas que respaldan su opción (PS, PPD, PL y Nuevo Trato).

En esa línea, las mismas fuentes señalan que de ganar la exministra la consulta de la Unidad Constituyente -más allá de los votos que logre- abriría un escenario complejo, sobre todo porque a nueve meses de su irrupción en la carrera presidencial la psicóloga no ha logrado despegar del 2% o 3% en distintos sondeos y, según reconocen dirigentes del sector, no sería capaz de superar al candidato de Apruebo Dignidad.