Aunque las lluvias de meteoritos son un fenómeno habitual, la que verá la noche de este lunes en diferentes partes del planeta, como Estados Unidos, Canadá, Médico y América del Sur, incluido Chile, puede ser diferente

Los expertos dicen que existe la posibilidad de que las personas que viven en cualquier parte del continente verán ver una tormenta de meteoritos inusualmente rara. Se trata de tau Herculidas, provocada por un cometa destrozado.

El responsable es el cometa 73P/Schwassmann-Wachmann 3, descubierto en 1930 cuando pasó a 9,2 millones de kilómetros de la Tierra. Sin embargo, este cometa nunca se volvió lo suficientemente brillante como para ser visible a simple vista; sólo se podía vislumbrar con unos buenos binoculares o un telescopio.

Y aunque orbita alrededor del Sol cada 5,4 años, después de 1930 estuvo desaparecido durante bastante tiempo. De hecho, entre 1935 y 1974, 73P/SW3 entró y salió ocho veces sin ser visto. No se volvió a ver hasta marzo de 1979. Se perdió su siguiente regreso, en enero de 1985, pero se recuperó nuevamente a principios de 1990.

Recientes observaciones realizadas en el Observatorio Europeo Austral en La Silla, Chile, revelaron que el diminuto núcleo del cometa se había fracturado en cuatro partes.

Estos restos, o meteoros, serán visibles cuando la Tierra pasa a través de los restos de este cometa que se dividió hace tres décadas y todavía se está fragmentando.

Los astrónomos esperaban que el cometa hiciera otro regreso sin incidentes en 1995, pero a principios de octubre, el Central Bureau for Astronomical Telegrams de repente comenzó a recibir “numerosos informes de observadores de todo el mundo sobre descubrimientos independientes” de un cometa a simple vista, bajo en el crepúsculo vespertino occidental y luciendo una cola de polvo de 1 grado de largo. Se trataba de 73P/SW3.

Rodrigo Herrera, astrónomo de la Universidad de Concepción y del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines CATA, confirma que esta lluvia de meteoros será posible verla desde Chile. “Por supuesto hay que recomendar verlo desde un lugar alejado de la ciudad, libre de contaminación lumínica, lo cual para Santiago, por ejemplo, significa ir a la cuesta La Dormida o Farellones”.

Por la posición en el cielo desde donde nace esta lluvia de meteoros, “va a ser más fácil verla desde la parte norte de nuestro país, pero en Santiago, también será posible observarla. Para aquello, debemos mirar hacia el norte del cielo, sobre el horizonte, alrededor de uno 10° a 30°, e idealmente cerca de la medianoche o a la 1 de la madrugada, cuando se producirá el peak”, establece Herrera.

Esto fue sorprendente porque el cometa nunca estuvo más cerca de la Tierra en 1995 que a 196 millones de kilómetros y debería haber sido visible solo con telescopios moderadamente grandes. Sin embargo, allí estaba, brillando 6,5 magnitudes más de lo previsto, 400 veces sobre lo esperable. El cometa todavía fue bastante brillante en su siguiente visita en el otoño de 2000, lo que demuestra que dos de los fragmentos detectados en 1995 habían regresado, junto con uno nuevo, que probablemente se desprendió durante el regreso de 1995.

En 2006, el cometa en desintegración hizo su aparición de regreso, mostrando inicialmente al menos ocho restos, y algunos de los fragmentos estaban formando sus propios subfragmentos.

Herrera recalca que lo más importante es ver el fenómeno astronómico desde un lugar donde haya oscuridad, “porque o sino, es más fácil difícil observar la espectacularidad de estos meteoros o estrellas fugaces, y si hay mucha luz, simplemente no los vamos a ver”.

Mismo año en que el Telescopio Espacial Hubble registró decenas de fragmentos. Entre el 4 y el 6 de mayo, fue el turno del Telescopio Espacial Spitzer de fotografiar el cometa; utilizando su cámara de matriz infrarroja (IRAC), pudo observar 45 de los 58 fragmentos de cometas. En total, 73P/SW3 finalmente se dividió en más de 68 fragmentos y en su aparición más reciente en marzo de 2017 mostró signos de que continúa rompiéndose y arrojando nuevas piezas con cada regreso a través del sistema solar interior.

Esta ocasión será la primera vez que la Tierra y la estela de los restos del cometa expulsados en 1995 se crucen desde el evento de fragmentación. Pero no se puede ver hacia dónde se han extendido los meteoroides, por lo que es difícil predecir exactamente cuántos podría encontrar la Tierra cuando crucemos el camino del cometa este mes. Todo depende de si los escombros se han extendido lo suficiente por delante del cometa para interactuar con nuestro planeta. De este factor, dependerá la intensidad final de esta lluvia de meteoros.

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