Que la política y la pandemia convergen es un hecho. La campaña presidencial lo demuestra. Con un candidato con coronavirus y otros cinco en cuarentena preventiva –el martes podrán volver a hacer campaña-, podría terminar siendo el candidato virtual –de llegar algún día a Chile como ha anunciado- el único que termine haciendo campaña en terreno a dos semanas de la primera vuelta. Ironías de la vida, dirán algunos. Lo cierto es que si de guiones se trata, el de esta temporada electoral chilena no deja de dar sorpresas. Toda coincidencia con la ficción es mera casualidad, habría que advertir. Y todo ello mientras las encuestas prevén hoy un escenario inesperado hace solo un mes… aunque todo puede cambiar.

 

Como escribió Juan Carvajal el miércoles pasado, “difícilmente los analistas podrían haber proyectado hace solo un año el cuadro electoral de polaridad que hoy se vive en Chile”. Estamos ante un panorama que “nadie esperaba” y que viene a demostrar que “la gran mayoría de los votantes no son de izquierda ni de derecha y que en países como el nuestro, golpeado por la dictadura en los setenta, por la pandemia, la corrupción y los abusos en el último decenio, la incertidumbre y el miedo ganaron espacio” y crece “la búsqueda de opciones personales de orden, seguridad y estabilidad”. Aunque eso, según el ex director de la Secom no adelanta nada porque es probable que la elección “tenderá a resolverse en la última semana de campaña”.

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