Un equipo internacional de astrónomos logró determinar con precisión el final de la época de reionización del gas hidrógeno neutro, conocido comúnmente como el “amanecer cósmico”, descubriendo que este proceso concluyó unos 200 millones de años después de lo que se creía.

Según explican investigadores del Instituto Max Planck de Astronomía, en Alemania, durante los primeros 380.000 años después del Big Bang, el universo era un plasma ionizado caliente y denso. Tras este periodo, su temperatura disminuyó lo suficiente para que los protones y electrones que llenaban el cosmos se combinaran en átomos neutros de hidrógeno.

Unos 100 millones de años después, con la aparición de las primeras estrellas y galaxias, ese gas volvió a ionizarse gradualmente por la radiación ultravioleta de los cuerpos celestes, separando las partículas subatómicas y dejándolas como partículas libres.

Ilustración del análisis espectral de los cuásares MPIA graphics department

Para calcular cuándo ocurrió este fenómeno, los académicos estudiaron la radiación de 67 cuásares y analizaron el desplazamiento de las líneas espectrales causadas por la reionización del hidrógeno, con lo que lograron determinar que la ionización de estos elementos concluyó unos 1.100 millones de años después del Big Bang.

Frederick Davies, coautor de la investigación, publicada recientemente en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, señaló que “hasta hace unos años, la opinión predominante era que la reionización se había completado casi 200 millones de años antes. Ahora tenemos la prueba más contundente de que el proceso terminó mucho más tarde, durante una época cósmica más fácilmente observable por las instalaciones de observación de la generación actual”.

Si bien esta corrección temporal puede parecer marginal teniendo en cuenta la edad del universo, apuntan los astrónomos, unos cientos de millones de años son suficientes para producir varias decenas de generaciones estelares en la evolución cósmica temprana.

“Este nuevo conjunto de datos constituye un punto de referencia crucial con el que se pondrán a prueba durante años las simulaciones numéricas de los primeros mil millones de años del Universo”, aseguró Davies.

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