Paula Walker ve esperanzas de unidad en “el abrazo de Giorgio Jackson y Jaime Naranjo fue un momento que proyectó futuro, buenos augurios y posibilidades”, una “oportunidad simbólica”, “una ventana de esperanza de que la frase manoseada de la unidad puede ser posible”.

Y va más allá. Para ella ese encuentro desafía la polarización de la elite y conecta con las emociones de las personas. “Simboliza una alternativa de trabajar juntos y juntas, en vez de discutir quién es más socialista, o más progresista o quién tiene más experiencia para gobernar”, escribe.

Habrá que ver –el domingo 21- quien logra interpretar mejor a la ciudadanía.

/boletín semanal de Opinión de La Tercera

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