En medio de la incertidumbre y las visiones irreconciliables, la pregunta que muchos buscan contestar, es donde está la clave del sostenido ascenso de José Antonio Kast. ¿Basta reducir todo al desplome y el vaciamiento del apoyo a Sebastián Sichel? ¿Qué fortalezas ve la ciudadanía en el candidato del partido Republicano? Ya lo decía hace algunas semanas Héctor Soto, estamos ante un escenario de polarización que ya han enfrentado otros países del continente, desde Estados Unidos a Brasil. “Chile está en más mala forma que en cualquier otro momento desde el regreso a la democracia”, escribió The Economist, y “los políticos extremos están ganando terreno”.

 Para Carlos Correa, el ascenso de Kast se explica, en parte, por un cierto “pensamiento mágico” y una actitud de “muchas personas de izquierda acomodada que aplaudieron todo en pos de una nueva Constitución”. Una izquierda cultural que ha pecado de la misma miopía de sus congéneres en Estados Unidos con Trump. El “Pepe zanjas” que da título a su columna –y que nació del afán de Boric de llamarlo sólo por su primer nombre- se convirtió en una humorada que terminó dándole publicidad gratis a una de sus propuestas más similares para detener la inmigración ilegal”. Pero Kast también “se alimenta en el miedo que se vive en el país” y Boric “con sus propuestas económicas radicales” hace lo suyo y “aumenta el temor en los votantes indecisos.”

 Y en los intentos por explicar el ascenso de Kast, Josefina Araos agrega otro elemento además del debilitamiento de la centroderecha. Y para ello recuerda que –como ha dicho el cientista político Juan Pablo Luna- “las identidades políticas no se definen hoy por el binomio izquierda/derecha, sino por el de élites versus pueblo”. Y si eso se suma a que varios estudios muestran que las grandes mayorías sí quieren “cambios sustantivos, pero sin aumentar la incertidumbre”, el panorama es aún más líquido. Para muchos, “es fácil explicar el ascenso de Kasta a una derecha que abandona a su candidato”, dice Araos, pero cuesta más “plantearse si ante la disyuntiva entre transformación y certeza, la gente finalmente termine optando por lo segundo”.

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