Un cuarto retiro desde los fondos de pensiones y la decisión del Gobierno de extender el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) universal hasta noviembre, han sido el foco de las miradas críticas de los economistas de todos los colores en el último tiempo. Todo, producto de los efectos adversos que tendrían estas medidas sobre la economía chilena, en medio de un contexto que dicta que estas ayudas universales no serían necesarias.

Así, el mayor control de la pandemia de covid-19 en el país que ha derivado en una constante reapertura económica y una actividad que se recupera en un ritmo sostenido, lleva a los entendidos a pensar que la focalización de las ayudas hoy sí es relevante, por ende, la universalidad de estas debiese frenarse para poner paños fríos a una economía que se está “sobrecalentando”, sumado a un agotamiento de los recursos fiscales. El foco, urgen los expertos, debiese ser la recuperación del empleo.

De lo contrario, la inflación y el dólar se seguirían fortaleciendo, sumado a que el alza en el costo de financiamiento y el desequilibrio en el mercado de capitales continuaría agudizándose. Esto, además, en un escenario de debilitamiento de fondos fiscales que también deben atender otras urgencias, poniendo en una compleja situación al presupuesto de 2022 y, por ende, al próximo gobierno.

En cuanto al cuarto retiro, el presidente del Banco Central, Mario Marcel, puso una fuerte alarma: “Constituye actualmente la mayor amenaza para una recuperación sólida y sostenible de la crisis económica provocada por el covid-19”, dijo la semana pasada. “Estamos hablando de efectos económicos que no se limitan a la macro, no se limitan a las instituciones financieras, sino que actúan sobre las personas”, agregó.

Argumentos que parecieran no haber sido tomados demasiado en cuenta por algunos parlamentarios de oposición, y es que incluso Marcel fue acusado de “alarmista”, de estar desconectado de la realidad y ser parte de la élite.

Mientras que el Gobierno no ha quedado al margen de las críticas, y es que la extensión del IFE no fue bien recibida por algunos economistas, quienes han argumentado que el Ejecutivo decidió focalizar cuando era necesario universalizar, y universalizar cuando se debía focalizar. Joseph Ramos, economista y académico de la U. de Chile calificó la medida como “populista” y asegurando que es “vergonzoso” que aún no se haga un intento de estimación de cuánta es la pérdida real que han sufrido los ingresos de las familias en medio de la pandemia. “Los recursos estamos gastándolos y nadie se preocupa de esto”.

Retiro paulatino de impulso fiscal y rechazar cuarto retiro

De hecho, el ex ministro de Hacienda, Felipe Larraín, expuso en una columna publicada hoy por El Mercurio que “al finalizar este año, habremos usado prácticamente la totalidad del Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES), que alimentamos en la época del superciclo del cobre y usamos primero en la crisis de 2008-2009 y ahora en el periodo 2019-2021. Quedar sin recursos en este fondo nos deja en una situación más vulnerable y dependiente de la deuda pública para enfrentar futuras crisis”.

“A su vez, las protecciones fiscales actualizada con los últimos anuncios muestran que en 2021 tendremos un déficit fiscal efectivo cercano a 8% del PIB y estructural cercano a 11% del PIB, en un contexto en que el gasto público crecerá más de 30% en términos reales”, añadió.

“Llegó el momento de comenzar a retirar paulatinamente el impulso fiscal, sin poner en riesgo a la población más vulnerable, ni el financiamiento de las medidas para enfrentar la pandemia”, escribió Larraín.

En una columna al mismo medio, el también ex titular de Hacienda, Rodrigo Valdés, comentó que debe generar preocupación “el riesgo de gasto excesivo y de mayor inflación”, producto de la expansiva política fiscal y los US$50 mil millones ya retirados desde las AFP. “Un cuarto retiro profundizará estos desbalances”, acotó.

“Si bien las decisiones del Gobierno y del Congreso siempre tienen algunas fallas, las malas ideas, errores y traspiés se están acumulando peligrosamente. Los ciclos electorales promueven estas conductas (…), aunque lo que estamos viviendo no tiene parangón desde el regreso a la democracia. El descuadre fiscal, el riesgo de sobrecalentamiento macroeconómico, las distorsiones de precios y políticas mal diseñadas, entre otros problemas, pueden terminar mal”, advirtió el académico de la U. Católica.

Así, sobre la idea de un nuevo rescate previsional, expuso que “el Senado podría sorprender y rechazar el cuarto retiro. Sería una decisión impopular, pero de la mejor tradición de seriedad. Parecido a quitarle los fósforos a un niño”. Y en cuanto a la extensión del IFE, dijo que “ya no hay cuarentenas y la reactivación es una realidad. ¿Hasta cuándo se va a prorrogar? ¿Desplegaremos IFE al primer problema que enfrentemos?”.

Asimismo, manifestó sus inquietudes ante “la fijación de precios a través de subsidios directos o de dudosas ingenierías financieras impuestas al sector privado. Hoy están congelados los precios del transporte público y de la electricidad para los hogares, y se intenta sujetar el precio de las gasolinas. Desmontar estas distorsiones será una tarea titánica (Argentina lo vivió) y, lo que es peor, abundarán las voces para incluir otras. Una cosa es apoyar a las familias y otra, es congelar precios”.

Con todo, indicó que es una “incógnita” lo que sucederá con el presupuesto para 2022. “Lo claro es que si el Gobierno decide renegociar el aumento del gasto -si propone que caiga un 20%, pero termina aprobando 10%- le dejará otro presente griego más a los próximos gobiernos. Será el precedente de que la política fiscal se negocia y que la regla fiscal, definitivamente, ha muerto”.

Ex presidente del Banco Central se manifiestan

Por su parte, el ex presidente del Banco Central, Vittorio Corbo -también en una columna a El Mercurio-, comentó que “una importante preocupación en Chile debiera ser restablecer los equilibrios macro y aumentar la tasa de crecimiento tendencial”.

Para lo primero, planteó que se requiere reducir el “cuantioso estímulo fiscal, focalizando los apoyos en los más necesitados y en la recuperación del empleo, estabilizar la razón deuda pública-producto en un valor prudente (Consejo Fiscal Autónomo), aumentar la recaudación y seguir avanzando en la normalización monetaria”.

“En estas circunstancias, seguir aprobando retiros de fondos de pensiones exacerbaría el problema inflacionario y el de las bajas pensiones, y comprometería más recursos públicos en pensiones solidarias futuras”, agregó. Por otra parte, “aumentar el crecimiento tendencial debería ocupar un lugar destacado en la agenda política. Sin un mayor crecimiento sería muy difícil satisfacer las frustradas expectativas del progreso y financiar en forma sostenida los derechos sociales prioritarios”.

El igualmente ex titular del Banco Central, José De Gregorio, recalcó ayer en el programa Mesa Central de Tele13 estar en contra de un cuarto retiro. “Es un acto de irresponsabilidad”, dijo, añadiendo que “no hay razones que lo justifiquen”.

“Muchos opinaban que con el primer retiro iba a quedar el caos en el mercado de capitales, pero eso no pasó. Pero ya cuando vamos en el 40% (como se está planteando ahora) vienen costos importantes”, alertó. Además, explicó que, si se le agrega más demanda al mercado con un nuevo giro previsionales, las presiones inflacionarias se acelerarán, subiendo las tasas de interés, complicando así la reactivación.

“El problema es que cuando se acabe lo que estamos gastando (retiro de las AFP), podríamos tener un colapso en el consumo”, indicó De Gregorio, concluyendo con un mensaje a los políticos: “Lo cuartos retiros y los IFE son muy populares, pero el costo lo van a pagar los chilenos en el futuro”.

“Adicción al populismo”

Quien también levantó la voz fue el destacado economista Sebastián Edwards. “En el Congreso se ha creado una adicción al populismo; adicción acompañada de un desprecio muy poco saludable a lo técnico. Se perdió el concepto de ‘restricción de presupuesto’, y eso es grave. Cuando eso sucede en el mundo político, los resultados en el mediano y largo plazo son desastrosos”, afirmó en una entrevista a La Tercera.

“No estoy hablando de cataclismo instantáneo o muerte súbita. De lo que estoy hablando es de un deterioro lento pero seguro, de una caída de la inversión, de mayores tasas de interés, menos préstamos de vivienda, mayor inflación, menos empleo. Pero el que el gran daño no sea instantáneo, no le quita gravedad a la situación. El mayor peligro es que el regreso de Chile a sus orígenes -un país entre Ecuador y Costa Rica- se acelere”, subrayó.

Dicho eso, no se mostró especialmente crítico a la extensión del IFE hasta noviembre, dado la necesidad de este para intentar frenar un cuarto retiro. “Vivimos en el horrible mundo real de la política chilena, con políticos capturados por la fiebre populista, aterrados de no ser reelectos, políticos sin ningún pudor. En política económica hay que tomar en cuenta la realidad, por más que duela, y sopesar, en ese contexto, las alternativas”, aseguró.

En ese sentido, se preguntó: “¿Qué es ‘más peor’, un IFE universal hasta noviembre, o que destruyan el mercado de capitales, mandando a Chile al pasado?”.

Mientras que el subsecretario de Hacienda, Alejandro Micco, sostuvo a La Tercera que lo “prudente” es comenzar a focalizar las ayudas estatales, en referencia al IFE universal. “Si se continúa con aportes sin focalización, la situación será compleja. No se podrán financiar otras políticas públicas necesarias y que van a las personas que más lo necesitan”.

“Es muy complejo dar la señal de que esto está siendo permanente. Lo complicado es que esto está llegando hasta diciembre, mes en que es probable que haya un presidente electo y tenga que dar la mala noticia de que este programa tiene que ir terminando”, añadió, y resaltó que “el nivel de gasto público que estamos teniendo no es sostenible en el tiempo, tenemos que darnos cuenta de que el país como un todo y el Estado son más pobres”.

“Las políticas de apoyo tienen que ir dando cuenta de que en algún momento nuestra capacidad de endeudamiento se verá reducida y los fondos ahorrados también (…). No quiero decir que estamos en el barranco, pero es algo que debemos estar mirando de cerca”, concluyó.

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