El 28 de octubre de 2019, el presidente Sebastián Piñera realizó un cambio de gabinete e Ignacio Briones llegó a liderar el ministerio de Hacienda y asumió el rol de dirigir una agenda económica con un nuevo enfoque, además de hacer frente a los nuevos desafíos que tenía el Ejecutivo luego del estallido social.

Desde un comienzo, el próximo pre candidato presidencial de Evópoli, marcó la diferencia en comparación a sus antecesores por su estilo dialogante y su capacidad de establecer acuerdos con la oposición en tiempos de alta presión.

Según el senador Jorge Pizarro (DC), presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara Alta, “el ministro entró en un periodo en que la presión social estaba en su apogeo máximo, con un gobierno desorientado y sin capacidad de respuesta, pero él logró hacerse cargo de una agenda económica y social con alta implicancia política, además de generar cierto nivel de credibilidad”.

En esa misma línea sostuvo que la relación con el ahora ex titular de la cartera de Teatinos 120 siempre fue “franca, de mucha conversación, y aunque hubo dureza debido a los diferencias por ambos lados, pudimos llegar a consensos de manera equilibrada, pues encontramos un interlocutor válido”.

Por su parte, Juan Antonio Coloma, senador UDI, valoró el coraje de Briones al asumir en circunstancias ingratas, con un desafío que fue mutando, producto de las protestas ocurridas en octubre de 2019 y la pandemia, agregando que “de menos a más construyó lazos de confianza, lo que es bien importante para la certidumbre en el ámbito económico”.

Dichos que se tradujeron en un inicio bastante prometedor para el ingeniero comercial, ya que consiguió destrabar la reforma tributaria gracias a un acuerdo con la oposición a tan solo semanas de haber jurado como ministro. Posteriormente, se adjudicó otro éxito tras la aprobación del Presupuesto 2020 y del reajuste del sector público.

Pero la llegada del coronavirus aumentó las tensiones, con una oposición que demandaba mayores recursos para enfrentar la crisis, que generó una dura caída de la economía (en mayo de 2020 el Imacec cayó más de 15%, la peor baja desde los 80) y una importante alza del desempleo en el país, cuyo peak de 13,1% se dio en julio del año pasado.

En ese marco, uno de los mayores logros de la gestión de Briones fue el acuerdo con una parte de la oposición para sacar adelante el fondo Covid por US$12 mil millones, para expandir las medidas y aportar a la recuperación.

No obstante, el diputado Daniel Núñez, diputado del PC calificó a Ignacio Briones como un “ministro de letra chica y prisionero de los dogmas neoliberales”, puesto que “la ayuda que fue otorgada a la ciudadanía siempre venía con limitaciones o “peros”, lo que implicó la reducción de beneficiarios o que se acotaran los montos, por ejemplo cuando se discutió sobre el alza del salario mínimo”.

De hecho, desde la perspectiva de Giorgio Jackson, diputado de Revolución Democrática, las acciones gubernamentales para mitigar los efectos del coronavirus fueron tardías: “Se reaccionó muy lento y al final fueron los ahorros de los trabajadores y trabajadoras los que financiaron mayoritariamente los efectos de esta crisis, tanto por el Seguro de Cesantía como con los fondos de pensiones”.

El golpe el 10%

La aprobación del primer retiro del 10% a fines de julio 2020 arremetió de lleno en contra del ex ministro Briones, quien rechazó desde un comienzo la iniciativa y sostuvo a través de argumentos técnicos que esta tendría efectos negativos en el sistema de pensiones.

Pese a que la postura del economista no fue la más popular, hay quienes lo definen como un férreo defensor de sus principios. De hecho, asesores del ministerio de Hacienda señalaron que lo que caracterizó al economista fue la horizontalidad en el trato, la claridad en sus ideas, el pragmatismo y la consistencia con las hojas de ruta planteadas desde el comienzo de su dirección.

Desde una mirada avezada en la materia, Tomás Izquierdo, Gerente General de la consultora Gemines S.A., comentó que el político “fue más allá de lo propio de los ministros de Hacienda, entiéndase cuidar la billetera y hacer algunas reformas pro eficiencia de los mercados, con una mirada nueva respecto a cómo conciliar la realidad político social, muy compleja y desafiante, con la evidente limitación de recursos”.

Y añadió que “mostró buena capacidad para lograr acuerdos, y puso los límites cuando era necesario, frente a demandas claramente desbordadas. Ello se hace meritorio porque estaba bastante solo, en un escenario de muy bajo apoyo al gobierno y su presidente”.

El respaldo de Tribunal Constitucional

Una de las últimas conquistas de la gestión Briones fue la aprobación del proyecto que permite un segundo retiro del 10%, con un monto mínimo de 35 UF ($1 millón) y máximo de 150 UF ($4,3 millones), de los ahorros previsionales impulsado por el Gobierno, cuyo fin era reemplazar el que fue presentado por diputados, y que fue descartado por el Tribunal Constitucional.

Esto porque el organismo acogió el recurso presentado por el Ejecutivo, el cual estipulaba que, de aprobarse la moción parlamentaria, se estarían pasando a llevar las facultades propias del Presidente de la República.

En este sentido, José Riquelme, coordinador legislativo del Ministerio de Hacienda, afirmó que el acudir al TC fue una “pieza de ingeniería política, al centrar el debate en temas jurídicos y demostrar que estaban actuando fuera de las reglas del juego”.

Pensiones

Sin embargo, el ex ministro de Hacienda dejó un tema pendiente, la reforma previsional cuya tramitación se ha visto obstaculizada por las diferencias respecto al destino que se le dará al alza de la tasa de cotización. Desde Gobierno han planteado elevar la tasa de un 10 a un 16%, y lo que traba el acuerdo es que oposición busca que el 6% extra vaya a un fondo de ahorro colectivo. La definición de este tema ahora recae en los hombros de quien asuma el rol de gestionar la billetera fiscal.

Sobre esta materia habló el senador del Partido Socialista, Juan Pablo Letelier, uno de los protagonistas de los debates que se han generado en el Congreso, quien desaprobó la salida de Briones: “hoy vemos que un ministro abandona el barco y quiere meterse a campañas electorales, dejando atrás el compromiso con lo más importante que Chile quiere, que es una reforma de las pensiones.

Algunos lo considerarán una traición a los pensionados”. Sin embargo, vale mencionar que antes de abandonar la cartera, el economista logró concretar avances en materia de pensiones, como la promulgación de la Ley Corta de Pensiones, la cual benefició a más de 1,5 millones de afiliados, todos mayores de 80 años, quienes vieron un aumento de $55.101 pesos en su Pensión Básica Solidaria o Aporte Previsional Solidario.

En relación a sus últimos días al mando, el posible candidato para las primarias de Chile Vamos, se aseguró de dejar encaminados varios proyectos, como el que extiende la Ley de Protección al Empleo, que permite reducir jornadas, además de dejar abiertas las postulaciones al subsisdio al empleo, instrumentos diseñados para apoyar a las familias en contexto de pandemia.

De la hoja de ruta quedaron pendientes otras iniciativas, como los proyectos de fondo de agentes de mercado y la protección los datos personales. Tampoco alcanzó a enviar el plan para poner fin a las exenciones tributarias, una de sus grandes aspiraciones.

Ahora, quien lo suceda en el cargo -el tercer ministro de Hacienda del segundo gobierno de Sebastián Piñera – tendrá la tarea de sacar adelante mociones que favorezcan a los chilenos y la responsabilidad de dirigir la billetera fiscal, en medio de una pandemia que continuará golpeando la economía del país.

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