“Libre una vez más” se declaró el poeta Cristián Warnken en la víspera del balotaje presidencial. De paso, se restó del proceso electoral que enfrenta a Gabriel Boric con José Antonio Kast, con una abierta crítica al primero y sus aliados.

“No me sumo. No firmo ni una carta de apoyo, ejerzo mi legítimo derecho a la duda y la disidencia”, indicó. En una columna publicada en El Mercurio, asumió el padecimiento “una vez más (de) la condena sumaria de los dueños de la “verdad” y la superioridad moral que ahora se han travestido de tolerantes”.

Según reconoció, “me cuesta creer en esta súbita ‘epifanía’ democrática de los que hasta apenas unos meses se declaraban devotos de la ‘calle’ y la ‘democracia directa’”. También criticó llamados como el de “rodear” la Convención Constitucional.

“El candidato parece más razonable que muchos de los que lo acompañan, pero ¿tiene el talante y el carácter suficientes para contener a sus compañeros “ultras” que hasta hace poco vibraban con las llamas y la primera línea?”, se preguntó.

Warnken planteó que primero debió exigírsele a Boric (a quien evitó mencionar en su texto) “como mínimo el compromiso irrestricto con el Estado de Derecho antes de regalarle los votos con tanta generosidad y premura”.

Warnken: “Ex-Concertación se ha unido contra supuesto ‘fascismo’ de un candidato conservador” en el balotaje

“Los líderes de la ex-Concertación actúan a veces como padres culposos ante sus hijos parricidas. Izquierda radical y centroizquierda se han unido contra el supuesto ‘fascismo’ de un candidato conservador, pero no fascista en sentido estricto”, agregó.

También lanzó preguntas como: “¿Acaso no es fascismo funar, y quemar iglesias y bibliotecas?” y “¿no lo es la cancelación por ‘negacionismo’ en la Convención?”.

Asumiendo la complejidad de “discrepar en un ambiente de unanimidad”, calificó como “muy peligroso hacerlo en un régimen totalitario”. “Pero la unanimidad a veces también puede instalarse en democracia: es lo que ocurrió dentro de la izquierda y centroizquierda desde el estallido social de 2019”, lanzó.

“Se nos acusó de ‘fachos’”

El también director de la Editorial UV aseveró que “es lo que está volviendo a ocurrir” en la previa del balotaje. “Siempre me ha asfixiado la unanimidad y me he rebelado desde niño contra ella. La fuerza coercitiva de la propia tribu puede ser brutal (…) Es mucho más cómodo adherirse a ella que oponerse, pues eso nos ahorra la reflexión personal y nos evita ser señalados con el dedo”, expresó.

También aseguró haberse rebelado contra la “unanimidad” durante la dictadura, el mismo concepto que resurge actualmente. “A los que disentimos del relato ‘octubrista’ y de la ‘revuelta’ se nos acusó de ‘fachos’”, lamentó.

“Así se caricaturiza a quienes no acatamos las consignas y órdenes de nuestros ‘pastores’. Nuestra izquierda muchas veces se ha comportado como la Iglesia lo ha hecho: predica sobre el mal que está afuera, pero silencia y se hace cómplice pasivo de los abusos propios”, disparó.

Finalmente, Cristián Warnken apuntó contra “el silencio de la centroizquierda o ambigüedad ominosa ante la violencia nihilista destructiva” de 2019. “Hoy esa misma centroizquierda derrotada en primera vuelta se ha lanzado a los brazos de la candidatura del Frente Amplio y el Partido Comunista, con una rapidez que tengo que confesar me sorprende”, añadió.

“¿Por qué esta abdicación política disfrazada de entusiasmo? ¿Por qué esa entrega incondicional frente a quienes devastaron en su relato maniqueo los “treinta años”, nuestra transición, y denostaron a sus líderes e incluso validaron intelectualmente la violencia como arma política legítima, convirtiendo a los adversarios en enemigos a destruir?”, reflexionó.

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