El asunto es que, a la luz de lo que plantea Ascanio Cavallo, el camino no se ve tan fácil y el TPP11 lo agravó aún más.

Porque para Cavallo, la decisión del Presidente de dilatar la promulgación del tratado abrió un conflicto con el Congreso –que ya aprobó el pacto- y “la amenaza de parálisis y sabotaje es más seria de lo que el gobierno parece percibir”.

Y aquí el dilema para La Moneda es complejo, porque según Cavallo, “debe encontrar la forma de no parecer derrotada, pero también de evitar que el Congreso se le vuelva hostil”. De no hacerlo, el TPP11 terminará convertido en un problema de fe pública.

Es el riesgo de actuar como si estuvieran en una burbuja, como apunta Sergio Muñoz Riveros, “en la que pueden operar al margen de la dura realidad de estos días”.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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