“Yo creo que la democracia tiene muchísimos errores. En mi mundo ideal no existe el Estado”. Así, el primer candidato a diputado nacional por la coalición La Libertad Avanza, Javier Milei, encendió la campaña legislativa y su discurso antiestablishment terminó por dar la sorpresa en las primarias argentinas del domingo, después de convertirse en la tercera fuerza más votada en la ciudad de Buenos Aires, abriendo una nueva opción política radical detrás de la oposición y el oficialismo. Contrario a las cuarentenas, el aborto y políticas medioambientales y a favor de la eliminación de la moneda argentina, el porte de armas y la legalización de drogas, el economista busca instalarse como una figura polarizadora de cara a las elecciones de noviembre.

El ultraliberal necesitaba superar el 1,5% de los votos para asegurar su puesto en las papeletas de las legislativas y terminó celebrando el 13,6% que obtuvo en la capital argentina, asegurando que “la casta tiene miedo”, como tilda a la política tradicional. Después de formar el partido Avanza Libertad, el economista utiliza sus redes sociales para exaltar a figuras como el Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, el exmandatario de Estados Unidos Donald Trump y a Santiago Abascal, fundador del partido de extrema derecha español Vox.

El candidato a diputado nacional de La Libertad Avanza por la ciudad de Buenos Aires, Javier Milei, durante un programa de televisión.

Mediante una videollamada, Milei se comunicó con uno de los hijos de Bolsonaro, el diputado Eduardo Bolsonaro. “Estimado Eduardo, hagamos una reunión en CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) que nos pare de frente al Grupo Puebla, sus socios y las tibias palomas funcionales al avance de la izquierda”, respondió el argentino ante la publicación de una imagen en la cuenta de Twitter del político brasileño.

Milei defendió que están en diálogo constante con sus “socios” de Brasil para evaluar la posibilidad de crear “una suerte de foro de los que en el mundo combatimos al comunismo, a las ideas de izquierda”. Su discurso llegó al punto de tildar al Papa Francisco de ser comunista. “El Papa es comunista. No sólo es comunista, sino que es el representante del maligno en la casa de Dios. Él va en contra de la ley de Dios”, aseguró.

Autodenominado un “libertario” y “anarcocapitalista”, Milei utiliza su histrionismo para defender la urgencia de un cambio profundo en la economía argentina, rechazando un sistema impositivo y defendiendo una desregulación del sistema financiero, la disminución del gasto público y la reducción de los impuestos, porque “son una rémora de la esclavitud”, así como la suspensión del funcionamiento del Banco Central.

Además, entre sus propuestas aparece la creación de un cheque escolar para garantizar la libertad educativa. Según el diario El País, Milei se declaró contrario a la interrupción del embarazo, pero a favor de las uniones entre parejas del mismo sexo, “porque el matrimonio es un contrato”, mientras que defiende el uso de armas, “porque quita al Estado el monopolio de la violencia”. Su discurso frontal le generó denuncias por “discriminación contra los discapacitados” y por violencia de género al tratar a una periodista de “burra”.

En una entrevista, el candidato acusó que el calentamiento global “es otra de las mentiras del socialismo. Hay toda una agenda de marxismo cultural. Hace 10, 15 años, se discutía que el planeta se iba a congelar, ahora discuten que se calienta”, aseguró en un live en redes sociales.

Durante la campaña, Milei mantuvo altos niveles de confrontación con el peronismo y la oposición. En esa línea, aseguró el domingo que si las fuerzas de Libertad Avanza se suman a la coalición Juntos por el Cambio, “el kirchnerismo queda en tercer lugar y empieza a decir adiós”.