Equilibrios que por estos días no se están dando ni en la sociedad ni en el gobierno, según Max Colodro, para quien estamos frente a una administración que ha dado “señales erráticas, confusas, incapacidad de precisar los límites y de hacerlos cumplir”, en especial en la lucha contra la violencia.

Y todo eso, lo que produce, apunta, Colodro es “el perfume de la debilidad” alimentado por la idea de “que detrás de muchas ilegalidades se ocultan también injusticias, y de que muchos de los que no respetan la ley son en el fondo ‘víctimas del sistema’”.

Y “un gobierno no puede relativizar la gravedad de incumplir la ley y, menos, no perseguir a quienes la violan”, porque a la luz del fresco de Lorenzetti, ya sabemos cómo termina eso.

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