Rodrigo Rojas Vade mintió sobre su padecimiento de cáncer, el que tomó como bandera en su lucha contra el sistema de salud y que lo llevó a convertirse en uno de los 155 convencionales que fueron elegidos para redactar la próxima constitución. En lo que no mintió fue en que estudió Teatro en la Universidad Mayor.

“Yo estudié con él. Empezamos en 2003, en la sede de Portugal”, dijo uno de sus excompañeros, que prefirió mantener su nombre en el anonimato. “Ya en 2004 pasamos a estudiar en la sede de Santo Domingo, pero él no terminó con nosotros en 2006. Creo recordar que se retiró en 2005”, dijo. Esto implicaría que Rojas Vade habría estudiado Teatro por 3 años.

El entrevistado describió lo como “buen compañero y buen amigo”. Se negó a referirse a la ola de críticas en las que ahora está inmerso el Lista del Pueblo por haber mentido sobre su enfermedad.

Rojas Vade era un ciudadano común, anónimo. Antes de ser un asiduo de Plaza Italia, el convencional constituyente trabajó en las aerolíneas Latam y JetSMART, entre ambas, de acuerdo con información del Diario Financiero, sumó casi una década de actividad. Y la experiencia lo llevó a conocer ciudades como Miami, Chicago, Barcelona, Madrid, París, Dubái y Bangkok.

De esos viajes habría quedado registro en su Instagram, misma red en la que hace más de cinco años Rojas Vade comenzó a construir la historia del cáncer. En algunas de esas imágenes aún se le podía ver con vello facial y cabello. Los registros ahora son privados o han sido eliminados, pero ya entonces mostraba su brazo pinchado con diversas vías y las etiquetas #CancerFighter y #CancerWarrior. Queda la duda de si los moretones en la piel y las ojeras marcadas que exhibía en las imágenes son producto del tratamiento para la enfermedad que asegura padecer o si también eran parte de la escenificación.

Desde El Líbero procuramos comunicarnos con Rojas Vade, para preguntarle sobre estos asuntos, pero no respondió los mensajes de Whatsapp. Entonces, ¿cómo pudo meterse por años y de manera pública en la piel de un supuesto paciente de cáncer?

Los hechos son los siguientes: las manifestaciones de octubre de 2019 y las que siguieron apenas comenzaban. En una de las primeras imágenes que se hicieron virales en redes figuraba vestido con una camiseta roja, con tapabocas -meses antes de que iniciara la pandemia-, levantando sobre su cabeza un cartel que decía: “No lucho contra el cáncer, lucho para pagar la quimio. Salud digna para Chile”.

Aunque el escenario siempre fue el mismo: Plaza Italia. La forma en la que se presentaba en las manifestaciones fue cambiando y así se puede verificar en redes sociales y en medios.

Después de su retrato con la pancarta, su imagen frente al lente fotográfico cambió. Comenzó a salir protestando con el torso descubierto. Apareció la cinta adhesiva pegada a su abdomen, la que usaba para escribir mensajes como: “Grita libertad hasta que sangre tu garganta”. Empezó a ocuparla también para ponérsela en ambos lados de la cabeza rapada. “Resistamos”, “Justicia” o “Wall Mapu Libre”, solía escribir en las cintas que se pegaba en el cráneo.

El siguiente paso fue llevar un catéter y elementos médicos como una forma de visibilizar su enfermedad y reclamar por las injusticias del sistema de salud. Su imagen y lo que representaba se transformó. Pasó de significar la debilidad de un enfermo y evolucionó hasta personificar a un guerrero, cuyas características estéticas recordaban al rey persa Jerjes I y a la construcción que se hizo de él en la película 300. ¿Habrá sido un referente en el camino para la construcción de este héroe?

Entre todas las hipótesis que han surgido en la opinión pública esta semana -tómese en cuenta que Rojas Vade no ha respondido desde el inicio de este escándalo a ningún medio de comunicación-, el hecho de que se haya confeccionado una especie de “personaje” se volvió reiterado en redes.

Luego saltó a la Convención Constitucional. El día de la juramentación figuró vestido enteramente de negro y descalzo.

Así se crea un personaje

¿Cómo se construye un personaje? Esa fue la pregunta que le hicimos al director de la Escuela de Teatro de la Universidad Católica, Mario Costa Sánchez, quien aclaró que desde hace más de 50 años el concepto de personaje se ha puesto en cuestión.

“Hoy en día a los actores se les forma en la idea más que de actor, sino como alguien que de una u otra forma puede transitar entre una persona y el yo, entre una persona y él como instrumento para contar una historia”, explicó.

Para Costa Sánchez, profesor en la línea de actuación en las áreas de percepción artística y realismo, lo primero a lo que se procede es a la selección. “Se elige cuál es el material dramático, hablo de drama, de dónde hay conflicto, de dónde yo veo una situación de conflicto que a mí me parece interesante observar desde lo teatral”, explicó.

Luego viene la etapa de la observación. “Observo sin juzgar, para vincularme a ese material de observación desde un espacio que no prejuzga, que es capaz de ver las situaciones, las acciones, los presentes que allí ocurre”, señaló el magister en Artes.

El próximo paso en esta construcción es la elección de los personajes que se consideren relevantes para contar la historia. Ya después viene la etapa de mímesis. “Allí el actor empieza a investigar en el gesto, en la forma de articular el verbo, en la forma de la acción verbal, identificar acciones físicas. Empieza toda una construcción de un soporte físico de ese presente observado”, indicó Costa Sánchez. La etapa final: la puesta en escena.

Eso sí, aclaró que sus respuestas estaban referidas a los conocimientos que reciben los estudiantes al momento de enseñarles cómo se construye un personaje, pero que en ningún caso se estaba refiriendo al caso de Rojas Vade.

“Estoy respondiendo en torno a la construcción de personajes o como yo entiendo la construcción de personajes, y que no tiene nada que ver con ningún personaje público chileno”, enfatizó Costa Sánchez.

Más allá de que pueda afirmarse de que Rojas Vade hubiera asumido la mentira sobre su enfermedad casi como una representación teatral, lo cierto es que con una simple revisión en redes se aprecian los cambios en su apariencia. Es un Pelado Vade muy distinto el que empezó a hacerse público al principio del estallido social, hace casi un año y 11 meses, al de las últimas imágenes que se registraron de él en Plaza Italia, con catéter en el pecho, que quedaba siempre a la vista porque ya no solía usar camisa.

Rasgos psicológicos de una persona que miente sobre tener cáncer

“Hay muchas dimensiones que podrían estar explicando lo que hizo esta persona, que admitió que su enfermedad no era verdad, esa es la única información que tenemos”, dijo Isabel Puga Young, presidenta nacional del Colegio de Psicólogas y Psicólogos de Chile, sobre el caso de Rojas Vade, al tiempo que advirtió que no tiene los antecedentes del convencionalista, que no lo conoce en persona y que no le ha hecho ninguna entrevista.

“En general cuando una persona utiliza una información pensando en su propio beneficio, para resolver sus propias necesidades e intereses, lo más cercano que pudiéramos decir es que se trataría de individuos que tienen dificultades para tomar la perspectiva del otro y para darse cuenta de que sus acciones van generando consecuencias”, explicó la psicóloga que tiene más de 20 años de experiencia en el área clínica y en la docencia universitaria.

Para Puga Young es imposible inclinarse por algún posible diagnóstico sin conocer los antecedentes de Rojas Vade. “Razones puede haber muchas. No podríamos aquí decir: ‘lo que hizo esta persona tiene esta razón y por lo tanto tiene esta patología’. No, no podemos decir eso en este caso. Lo que sí es claro es que minó la confianza de otros y eso genera incomodidad y molestia”, señaló.

Fueron varias las opciones que planteó la psicóloga: “No sabemos si esto responde a algún diagnóstico, no sabemos si esto responde tal vez a que esta persona tenía muchas ganas de participar (en la Convención) y no se le ocurrió otra forma de hacerlo. No tenemos suficientes antecedentes como para decir, lo que sí sabemos son las consecuencias”.

Lo que sí se sabe con certeza es que Rojas Vade presentó el jueves ante la Convención Constitucional una licencia por 15 días. Aún no se sabe por cuál enfermedad. Ese mismo día posteó en sus redes sociales un comunicado público en el que aseguró que no era un delincuente. Se desconoce cuál será el próximo acto de toda esta representación.

Por Diana Lozano para El Líbero

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