No hubo estrechez de resultados. Gabriel Boric, representante de Apruebo Dignidad, se convirtió en el próximo Presidente de Chile con un holgado margen: 55,87% de las preferencias, versus el 44,13% que consiguió José Antonio Kast, del Frente Social Cristiano.

La victoria representa también desafíos y requiere que el Presidente electo sepa manejar las expectativas no solo de quien lo respaldó con sus votos, sino también de quienes optaron por Kast. Para el economista Luis Larraín, “las altas expectativas de la población requieren un gobierno con un programa de transformaciones certeras y efectivas y ese programa no existe”. Mientras que el analista político Patricio Navia subraya que “el desafío más complejo para cualquier candidato exitoso es hacer la transición de pasar de prometer lo imposible a bajar las expectativas sobre lo que se podrá conseguir en el gobierno”.

Ambos aluden a la necesidad de recuperación económica y de lograr el equilibrio fiscal como uno de los principales desafíos que enfrentará el nuevo Gobierno, que además supone retos más complejos que los enfrentados por los Mandatarios del pasado.

En columnas escritas para El Líbero, Larraín y Navia ahondan en su reflexión.

El economista subraya: “Hoy el país está dividido en dos bloques, ambos muy significativos. Esta circunstancia aconseja al presidente electo no insistir en la refundación, pues ello nos haría continuar con la espiral de polarización y desencuentro entre los chilenos y de desconfianza entre los inversionistas”.

Mientras que Patricio Navia advierte que “urge que el presidente electo dé pronto señales sobre cuál será su estilo de liderazgo, quiénes conformarán sus equipos de gobierno y cuál de todas las medidas que prometió en campaña optará por privilegiar”.

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