Por cuarto día consecutivo los casos diarios de coronavirus sobrepasaron los 7 mil y marzo ya se posicionó como el peor mes de la pandemia, con la mayor cantidad de contagios confirmados. Es este complejo escenario sanitario el que ha impulsado el debate en torno a postergar las elecciones del próximo 10 y 11 de abril.

Y si bien el mismo Consejo Asesor Covid-19 solicitó que se aplazaran los comicios -y el Presidente Sebastián Piñera se mostró ayer abierto a esta posibilidad- hay quienes desaconsejan esta idea, entre ellos, un grupo de analistas electorales compuesto por los diputados Pepe Auth (IND) y Tomás Fuentes (RN), además de los cientistas políticos Mauricio Morales, Kenneth Bunker y Tomás Duval.

En su opinión, las elecciones que determinarán a los próximos alcaldes, concejales, gobernadores regionales y convencionales constituyentes deben realizarse en abril. Sin embargo, dada la compleja situación por la pandemia, elaboraron una propuesta que plantea que este proceso se lleve a cabo en tres días (viernes 9, sábado 10 y domingo 11 de dicho mes) y que, además, se establezcan bandas horarias para evitar aglomeraciones.

“Estamos conscientes que Chile vive una grave crisis sanitaria debido al Covid-19, lo que afecta de manera muy fuerte a millones de personas en todo el país, y que el resguardo de la salud es una prioridad. Los efectos de la crisis sanitaria requieren medidas acordes al contexto, lo que ha sido claramente señalado por el Consejo Asesor Covid-19, y al mismo tiempo políticas públicas que protejan a todos quienes ven afectada su situación económica y social”, señalan en el documento.

Pese a esto, sostienen que la elección de los convencionales constituyentes “no es un proceso electoral común” y que ya se postergaron los comicios municipales, “extendiendo extraordinariamente los mandatos de 2.240 concejales y 345 alcaldes”. Además, argumentan que la postergación de los comicios “no aseguraría la pronta realización de estas” y que una decisión como ésta afectaría “la posibilidad de desarrollar las campañas” de muchos candidatos.

“Por todo lo anterior y entendiendo que la mesa asesora Covid recomienda postergar las elecciones tal como están diseñadas a la fecha, es que proponemos modificaciones que garanticen un proceso electoral seguro -desde el punto de vista sanitario- y participativo, con el objetivo de proteger nuestra democracia”, se lee en el texto.

La propuesta
Así, planean que este proceso se lleve a cabo en tres días (9, 10 y 11 de abril), con un horario para sufragar desde 08.00 a 20.00 horas y que se implementen tres bandas horarias por día, estableciendo horarios exclusivos para determinados grupos. Éstos serían los siguientes: de 08.00 a 12.00; de 12.00 a 16.00; y de 16.00 a 20.00 horas.

También proponen que las mesas de votación sean habilitadas en espacios amplios y/o abiertos; que a cada uno de los 230.000 vocales se les asigne un monto de $150.000; y, además, prohibir “cualquier clase de celebración derivada de los resultados de la elección, a fin de evitar aglomeraciones o reuniones que favorezcan el contagio”.

En la propuesta explican que: “Si asumimos que la participación llegará a la del último plebiscito (7.562.173) que se distribuyen en 46.087 mesas, tendríamos solo 2.520.724 personas votando por día y 840.241 por banda horaria, lo que significa que en el momento en que un ciudadano asista a votar en su banda horaria podría encontrarse -si fueran al mismo tiempo- con aproximadamente 20 personas en su mesa”. Y añaden que el Servicio Electoral (Servel) deberá dividir las mesas en nueve grupos y asignar también el día y una banda horaria.

“Esta propuesta garantiza el resguardo de la salud y la vida de las personas y, al mismo tiempo, permite continuar y no detener un proceso único y de vital importancia para nuestra democracia y el futuro del país, como será la elección de los miembros de la Convención Constitucional”, concluyen.

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