La ironía -algo trágica, hay que decirlo- de todo eso, es que, como apunta Mansuy,  quienes “defendimos el voto obligatorio, ahora vemos que las personas que no votan ahora podrían verse atraídas por ese tipo de ofertas”.

Al final todo tiene efectos inesperados.

Y el riesgo de todo ello, según Paula Escobar –que también resalta el paralelo entre el PDG y la Lista del Pueblo-es que “los partidos que están empoderando a conglomerados como el PDG están jugando al cachipún con mucho más”, porque a fin de cuentas, dice, “los discursos populistas minan las bases de la democracia representativa y prosperan en un sistema de partidos fragmentados”.

Nunca fue más adecuada esa frase de Benjamín Disraeli de que no hay mayor juego de azar que la política. Y en la Cámara lo tienen claro.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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